El aporte de la ciencia ficción





Cuando un lector se adentra en los terrenos de la ciencia ficción termina tocado en su interior. Algo se mueve en su espíritu, y esto sucede porque las novelas y los relatos este género incentivan la imaginación y nos hacen fascinarnos con máquinas maravillosas. Por ejemplo, muchos jóvenes lectores de Julio Verne se motivaron a seguir una carrera de ingeniería y anhelaron construir las máquinas que imaginó Verne. Muchos de los inventos empezaron en la imaginación de un escritor de ficción especulativa. Pongamos el caso de un escritor importante en el género  como Isaac Asimov. Escribió historias sobre las relaciones entre robots y los humanos, entre las máquinas y los hombres.


La ficción especulativa nos ayuda a establecer normas de conducta ante eventos que, hipotéticamente, todavía no ocurren. Por ejemplo, Solaris de Stanislaw Lem, la novela se sitúa en  un planeta llamado Solaris, que tiene una estación de investigación humana y describe la conducta de los hombres ante un ambiente hostil y caótico.



En las obras de ciencia ficción se plantea mundos alternativos donde se juega con posibles finales a eventos históricos. Por ejemplo, Un hombre en el Castillo de Philip Dick se planeta la situación de Estados Unidos, quince años después de que las Fuerzas del Eje (Italia, Alemania y Japón) derrotaran a los aliados.


Los relatos y las novelas de ciencia ficción tuvieron y tienen sus detractores. En sus comienzos se la etiquetó como literatura popular. Uno de los cultores del género, Ray Bradbury sufrió acusaciones de muchos críticos que dijeron que era un escritor «poco serio». Lastimosamente, nunca pensaron en la seriedad con que Bradbury trabajó sus textos, estudiando la condición humana. A la Ciencia Ficción se la relegó a segundo plano como parte de  la literatura para jóvenes. Desde luego, esta literatura cautivó a más de un adulto con historias de escritores como Asimov, Clarke, Orwell o Huxley.

Muchas obras de ficción especulativa nos plantean futuros alternos que nos obligan a cuestionarnos lo que hacemos con nuestro presente. Este género sueña nuevas tecnologías y cuestiona su uso. Nos planeta desafíos. Nos obliga a pensar en posibles cambios para mejorar nuestra futuro.