¿Por qué nos gustan las historias de fantasía y ciencia ficción?










Recordemos por un instante, una vieja trilogía de películas: Star Wars, producida por 20th Century Fox, a finales de la década de los setenta y en la década de los ochenta. Presenciamos a lo largo de la saga épica de Ciencia Ficción, la lucha de Luke Skywalker contra del Imperio Galático,  liderado por su propio padre. En las tres películas existen dudas del protagonista, derrotas, preparación de la lucha y por supuesto, la gran victoria. Al final nos sentimos reivindicados y satisfechos de haber completado el recorrido en «la Galaxia Lejana».  


Lo que nos llevó a sentir  George Lucas tiene la explicación en los estudios de Joseph Campbell, donde nos cuenta que toda narración responde al «Viaje del Héroe», un patrón básico que tienen todas narraciones de las culturas. Muchas años después, el americano Vogler lo desmenuzaría en su libro «El Viaje del Héroe», donde pone de manifiesto que  el héroe de toda historia (bien puede ser, un antihéroe) tiene un recorrido que inicia en el llamado del héroe, tiene indecisiones y se decide a realizar el viaje, aquí tiene peligros, el enfrentamiento consigo mismo y finalmente, halla su búsqueda.  


Además, tomemos en cuenta que, toda historia se traduce en lo esencial de nuestras culturas,  lo que todos los humanos sabemos que está con nosotros y muchas veces lo representamos en nuestra vida diaria.  Carl Jung lo llamó Imagos o Arquetipos.  ¿Qué es un arquetipo?  Es una imagen simbólica que tenemos en la psique los seres humanos. Por ejemplo, cuando hablemos de un arquetipo: el viejo sabio.  A todos, indistintamente de nuestra cultura nos viene a la mente la siguiente imagen: un hombre de mas o menos 70 años, sentado en una banca, hablando junto a un hombre joven, entregando sus conocimientos o su experiencia de vida. 



De este mismo modo, los arquetipos están presentes en las narraciones de ciencia ficción y fantasía, porque la esencia humana debe habitar en «los pasillos y las habitaciones» del género para que todo lector-usuario o espectador-usuario se sienta atraído e identificado por lo que le cuentan. Aunque escribamos de seres extraterrestres de cuatro manos y un solo ojo, éstos seres deben «sentirse humanos», es decir, ser parte de un arquetipo. 

En definitiva, cada vez que miramos o leemos una historia de ficción especulativa estamos muy cerca del viaje de un héroe (o antihéroe) y la escena humana, aunque se desarrolle en un desierto venusiano.