Los lectores de ciencia ficción y fantasía





El lector o lectora de fantasía y ciencia ficción busca personajes y escenarios distintos, que al mismo tiempo le recuerden su propia existencia. ¿Acaso se distingue el lector de relatos o novelas de ficción especulativa al resto de lectores?






Desde mi punto de vista hay una diferencia muy clara.  El lector de ciencia ficción y fantasía prefiere relatos que se acercan a su realidad o cotidianidad, pero ambientados en un mundo extraño. Por ejemplo, cuando se lee «Amanecer» de Octavia Butler, memorable escritora afroamericana referente imprescindible de la ciencia ficción,  el  lector es atraído por el mundo y los personajes descritos.  La trama central se ubica en una nave espacial orgánica. La estructura interna de la nave está conformada por árboles que, en su interior, albergan hogares; y paredes orgánicas que se abren al contacto de  los órganos sensoriales de los alienígenas, propietarios de la nave.  En este ejemplo, la estructura interna de la nave descrita por Butler tiene elementos familiares y al mismo tiempo, extraños. El mundo de la novela es una mezcla de lo raro y lo conocido. Esto hace que el lector se sienta transportado a un universo distinto, pero  tiene elementos familiares. En el interior de cada lector de ciencia ficción y fantasía subyace el deseo de vivir historias distintas, que no excluyan la realidad conocida, pero que le sorprendan.




Otra de las diferencia de un lector o lectora de ficción especulativa es que cuando halla expresiones  extrañas  en  la historia  de ciencia ficción o fantasía, sabe que cumplen una función y no trata de interpretar. Por ejemplo, la expresión: «la pared respiró». Esta expresión, para un lector o lectora de género clásico, significa que el autor intenta metaforizar su contexto. En cambio, para el lector de ciencia ficción y fantasía significa que efectivamente, la pared puede ser un organismo vivo que respira. Es decir, un organismo vivo.

Pongamos otro caso, sí el lector o lectora de ciencia ficción halla una palabra extraña o de rara pronunciación. Por ejemplo el nombre de un personaje: «Noeritjihuv».  No busca su significado en un diccionario de nombres o de lenguas ancestrales. Para él o ella, no hay mayor explicación, porque sabe que es un nombre probable en el universo que planteó el escritor.   

Las consideraciones para distinguir a un lector de ciencia ficción y fantasía son formas de entender un registro de lectura que está habituado. Este lector o lectora está acostumbrado a los mundos extraños que plantean los escritores del género. Tiene la mente abierta. Sabe que en la historia que lee, puede suceder cualquier cosa, debe tener los sentidos despiertos para experimentar las sorpresas que le depara su aventura lectora, y quien sabe, que al final se cuestione si la realidad  que observa es realmente «la realidad».