Lo atractivo de la ciencia ficción y la fantasía



(Originalmente en el blog de Cristián Londoño Proaño)


Por Cristián Londoño Proaño


Uno de las cuestiones que más atraen del género de la ficción especulativa es la creación de mundos desconocidos.  Mundos extraños en los que se desenvuelven las historias de fantasía y ciencia ficción. Esta es la frontera entre la ficción especulativa y cualquier otra ficción.  Orson Scott Card en su libro «Cómo escribir ciencia ficción y fantasía», dice: «El mundo en el que tiene lugar la historia es la marca fronteriza del género. Si la historia no lleva al lector hasta un lugar hasta entonces desconocido no es ficción especulativa».




Partamos del hecho que la marca ineludible de los géneros  de la ciencia ficción y la fantasía es la creación de mundos, de realidades alternas.  Por ejemplo, en la  novela «Un mundo devastado» de Brian Aldiss, escritor inglés muy importante en el género, desarrolla su historia en un mundo futurista donde los mares están contaminados por la basura y  los muertos.  Los barcos son dirigidos por robots y sistemas automáticos de navegación que les permiten navegar sin descansar en ningún puerto. Y África es el único continente que sobrevivió a la catástrofe ambiental.  El mundo creado por Aldiss no es nuestro mundo. Es un planeta enfermo y agotado que Aldiss nos transporta en su narración.  

Esta marca también lo podemos comprobar en las novelas de Julio Verne. Por ejemplo, en la novela "Veinte mil lenguas de viaje subamarino" la historia se desarrolla en un mundo que podria ser el siglo XIX. Digo, "podría", porque el mundo ideado por Verne en su novela, no es el mundo que lo conocemos, porque la inclusión de una máquina adelantada a su tiempo -el submarino- cambió la realidad.  




Otro caso, las siete novelas de Harry Potter, escritas por J.K Rowling. El mundo potteriano es Londres contemporáneo conviviendo con un mundo invisible  regentado por las leyes de la magia. Aunque nos parezcan familiares las estaciones de bus londinenses son propios del mundo potteriano.

Cuando escribí mi novela corta «Los Improductivos» imaginé una sociedad futura llena de clones humanos e insertos en una sociedad capitalista extrema. Una sociedad donde las leyes son ganar y perder. El ganador es el ser productivo. Mientras el perdedor es el improductivo. Pero la «Sociedad Productiva» no es muy distante a la sociedad contemporánea.   Un mundo en que se realizan negocios bursátiles como en Wall Street, pero los operadores son un ejército de clones que son reemplazados al terminar su existencia últil, productiva. Es decir, una realidad muy cercana y al mismo tiempo lejana que tiene códigos propios.



En el lector o espectador de  ciencia ficción y fantasía, el descubrimiento de un mundo extraño hace que despierte su curiosidad. Muchas veces, la curiosidad domina al miedo que se  puede sentir en un mundo que  resulta «apenas» familiar. Hay que tomar en cuenta que la curiosidad del mundo extraño en las historias de ciencia ficción y fantasía tiene su propio mecanismo y genera relaciones placenteras. La curiosidad se deposita en el personaje, que es la conexión que el lector o espectador tiene con ese mundo raro y establece una relación empática.  En el caso de las novelas de J.K Rowling, el propio Harry Potter y sus amigos son los encargados de guiarnos por ese mundo y volvernos familar y empático.  Por ejemplo, al terminar de leer las novelas, los lectores conocen los reglamentos para jugar Quidditch y parece ser un deporte que se lo practica en la realidad. 



Esta atracción al descubrimiento de mundos extraños mantiene a las historias de fantasía y ciencia ficción en la mente del lector o espectador. Muchas veces, el lector o espectador desea quedarse en ese mundo. Recuerdo la sensación que tuve la primera vez que miré la película emblemática de los años ochenta: «Back to the future», escrita por Bob Gale y Robert Zemeckis, dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg, Kathleen Kennedy y Frank Marshall , para Amblin Entertaiment y distribuida por la Universal Picture. Luego de que terminó la película protagonizada por Michael J. Fox pensé que «en la esquina» podía conseguirme un DeLorean DMC-12 modificado por el  Dr. Emmett L. Brown y viajar al futuro para saber como sería el planeta en el siglo XXII.

Precisamente,  la marca ineludible, el descubrimiento y la fuerza de atracción son lo que hacen de ciencia ficción o la fantasía una experiencia distinta y en muchas ocasiones,  impregna la mente del lector o espectador.