Nos vemos en una pizzería de Milán, me teletransporto en unos minutos, ¿no?



Por Cristián Londoño Proaño


Cuando tenía 8 años me quedé impactado con la escena de la teletransportación en la mítica serie de televisión «Strak Trek», creada por Gene Roddenberry, producida por la cadena norteamericana NBC y emitida por primera vez el 8 de septiembre del 1966. Yo la vi en la década de los ochenta. Recuerdo que no me perdí ningún capítulo y posfeché las tareas para más tarde. Miré cada uno de los episodios del capitán Kirk y los tripulantes de la nave «Enterprise».




En esas tardes de mi juventud imaginé sobre las posibilidades que significaría teletransportarnos. Uno podría teletransportarse entre Shanghai y Nueva York en apenas unas pocas horas. Poco a poco, como en su tiempo les tocó a los cabellos, las carrozas, los trenes a vapor, los aviones pasarían al mismo cementerio histórico de la transportación humana. ¿Por qué haría un viaje de 18 horas en avión, si podría teletransportarme en 1 hora? Después de varios años, la ciencia investiga y hace algunos avances.

El tema de la teletransportación está avanzando. El primer paso es lograr teletransportar información de un sitio a otro. La cadena de noticias RT español menciona en un artículo sobre la teletransportación de información: "Científicos del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague junto con colegas españoles y británicos afirman haber transportado información entre dos nubes de átomos a través de un haz de luz láser a 50 centímetros de distancia.”. De confirmarse este asunto, la teletransportación de datos sería posible a corto plazo. En términos sencillos, no necesitaríamos de cables ni de fibra óptica, ni de estaciones remotas ni de satélites para pasar la información de una ciudad A a una ciudad B, sin importar la distancia.

El siguiente paso es la teletransportación humana. Según los estudios de la Universidad de Leicester sugieren que la teletransportación de humanos es una cuestión de tiempo y energía. Primero, hay que descubrir una energía capaz de soportar la carga de un aparato que pueda almacenar la información que tiene el genoma humano de 1,2 por 10 a la 10 bites, teletransportalo y luego, reconstituirlo con la misma cantidad de bites. Pero, según los estudios, el problema radica en la cantidad de datos que tiene el cerebro humano, que es de 2,6 por 10 a la 42 bites. Tomemos en cuenta que, cualquier falla en la emisión de la teletransportación, podría significar algo nefasto para el pasajero. Por eso, los científicos sugieren que debe elevarse el nivel de bites de transmisión a 4,55 por 10 a la 42 bites para evitar cualquier error. Segundo, en las actuales condiciones de la humanidad, la cantidad de tiempo que se necesitaría para teletransportarnos sería extremadamente elevada. Según los estudiante de física de la Universidad de Leicester, el tiempo que tomaría realizarlo sería 350.000 veces más que la existencia del Universo, que se calcula en 14.000 millones de años.

En definitiva, la teletransportación de los humanos está en los primeros pasos y a muchos años de volverse realidad. Pero, soñar no cuesta nada, y en el futuro podría decirle a amigo: «nos vemos en una pizzería de Milán, me teletransporto en unos minutos, ¿no?»