La madurez de la ciencia ficción


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Un amigo vino a mi casa y me preguntó si la ciencia ficción siempre había tenido reconocimiento del mainstream literario (literatura general). En sus estudios literarios había tenido que analizar la obra «1984» de George Orwell. Le había parecido una obra de extraordinaria calidad narrativa y que expresaba el totalitarismo. Le conté que la ficción especulativa tiene reconocimiento -desde mi punto de vista, mínimo y cicatero- gracias al fruto de décadas de trabajo literario de cientos de autores. Adquirió fuerza narrativa a través de los años.

Ciencia Ficción


Cuando el género de la ficción especulativa apareció sostenidamente en las revistas, en la década de los años veinte en los Estados Unidos, era un género que se lo etiquetaba de interés para los lectores jóvenes. Los relatos que aparecían en las revistas, en su mayor parte, eran de Space Opera, es decir, tramas que se desarrollaban en el espacio. Estos relatos lograban interesar a un público reducido, pero lastimosamente muchos de los relatos no tenían buena calidad. Con el advenimiento de Campbell, los relatos tuvieron una mayor calidad en la elaboración de las historias y la extrapolación científica. Luego vinieron, los giros revolucionarios del New Wave que desarrolló historias con temas de la psicología, el sexo o la sociología. Y finalmente, en las décadas de los sesenta, los setenta y los ochentas la calidad literaria primó en muchos de los relatos de la ciencia ficción.

Antony Burguess

La ficción especulativa evolucionó y maduró de una manera significativa. Miquel Barceló en su libro Ciencia Ficción - Guía de Lectura comentó que: «el nuevo interés por lo literario y añadido a la experiencia de la ciencia ficción clásica han configurado a partir de los años 70 un género adulto y de gran calidad que, una vez superado el escándalo y el exceso de la experimentación asociado al New Wave, hay ido adquiriendo un creciente peso en el mercado literario anglosajón». Se tiene obras significativas como «1984» de George Orwell, «Un Mundo Feliz» de Aldous Huxley o «La Naranja Mecánica» de Antony Burguess, que ingresaron al mainstream literario. Autores como Úrsula K. Le Guin son ampliamente aceptados en el campo de la literatura general al margen del mundo de la ciencia ficción. Su obra «La mano izquierda de la oscuridad» tiene acogida en las universidades norteamericanas y ha sido analizada por su calidad narrativa e imaginativa.

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Previo a esta aceptación de muchas de las obras de ficción especulativa por parte del mainstream hubo menosprecio del género. En la década de los setenta se quiso quitar a las obras como «1984» o «Un mundo Feliz» de la corriente que los parió. Harlan Ellison en su prólogo de «Visiones Peligrosa I» comentó que: «Se lamentaba de hecho que los libros como 1984, Un mundo feliz y Limbo hubieran recibido aclamaciones de la crítica pero no hubieran sido etiquetadas como ciencia-ficción. De hecho fueron automáticamente excluidas de acuerdo con la teoría simplista que «eran buenos libros; no podían ser considerados junto con esa basura de la ciencia ficción»». En Latinoamérica el caso de Borges resulta familiar. En un punto, la crítica literaria lo sacó de la ficción especulativa y lo colocó dentro del mainstream. Ciertamente, prevaleció la idea retrógrada de menospreciar a la ficción especulativa, cuando era un género que avanzaba a pasos agigantados y que entregaba respuestas a las incertidumbres contemporáneas, y se adaptaba a los tiempos.

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En nuestra época, muchas de las obras de la ficción especulativa tienen un amplio reconocimiento de la crítica especializada en el género. Incluso muchas de las técnicas literarias de la ciencia ficción han sido puestas al servicio de alguna obra de literatura general. Hay que considerar que el género es propicio para el desarrollo de los escritores. Harlan Ellison señaló que: «este campo es más fértil para el desarrollo de un escritor sin lazos ni fronteras, con horizontes que nunca parecen estar demasiado cerca». 

La ficción especulativa es reconocida, sea por capacidad de anticipación de algún detalle científico que en los tiempos contemporáneos resulta normal, o porque algunas obras han sido incluidas junto a la de los grandes nombres del mainstream.

Había que revolucionar la ciencia ficción



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En 1965, el escritor de ciencia ficción Harlan Ellison recibió una visita inesperada que le cambiaría su existencia. Le visitaba el escritor de ciencia ficción Norman Spinrad. En medio de un diálogo sobre los editores de las revistas de ciencia ficción norteamericanas, Spinrad le propuso a Ellison que elaborara una antología de cuentos de ciencia ficción que fueran atrevidos y poco comunes, que tuvieran las ideas revolucionarias del «New Thing» británico.


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Para Ellison, la idea de Spinrad no fue nada nuevo. En ese tiempo, ya había leído los relatos que se estaban publicando en la revista «New World», editada por Michael Moorock. Ellison ya pensaba en revolucionar la ciencia ficción, le parecía que los editores de ciencia ficción habían amordazado la boca de los autores y autoras, que no les dejaban escribir otras temáticas. Consideraba que la publicación de relatos de ciencia ficción en las revistas del género tenían tabúes. Los editores norteamericanos no se atrevían a colocar algo diferente y experimental. Ellos eran parte del fandom y no querían arriesgarse. En su momento, el propio Harlan Ellison opinó que: «escritor tras escritor descubren que está precensurada su obra incluso antes de escribirla porque saben que su editor no les permitirá que discutan de política en sus páginas, que ese otro estará aterrado ante historias que exploren el sexo en el futuro… así que para que preocuparse en calentarse la cabeza y quemar tantas células neuronales con una idea atrevida, si ese piojoso editor solo aceptará la vieja mierda de «tío loco en su máquina del tiempo»». Harlan Ellison tomó la idea de Spinrad con mucha rebeldía. Había que sacudir las cosas. Decidió cambiar el panorama de la ciencia ficción y empezar una revolución. Decidió hacer un proyecto literario revolucionario. Quería realizar una antología de cuentos fuera de lo común, porque sentía la necesidad de mostrar nuevos horizontes para la literatura de ciencia ficción.

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Lo primero que Harlan Ellison hizo fue contactarse con Lawrence Ashmead, de le importante editorial norteamericana Doubleday. Le llamó y le propuso realizar una antología de cuentos de ciencia ficción de autores importantes. Fue tan seductor en su discurso, que Lawrence le dijo que le entregaría una respuesta, luego de hablar con el comité de publicaciones. Lo complicado de la propuesta de Ellison era que quería hacer una antología con cuentos inéditos de autores importantes. El escollo era económico. En el mercado literario norteamericano, normalmente los recopiladores de cuentos compraban a los autores los cuentos que ya habían salido en las revistas de ciencia ficción, lo que significaba que el costo de compraban de derechos de esos cuentos eran bajísimos, incluso algunos autores no cobraban por la inclusión de los cuentos en las antologías. De ese modo, la idea de Ellison tenía un asunto de costos, ya que debía comprar los derechos íntegros de cada cuento a cada escritor, y esto suponía un costo adicional. Y además, para que los autores importantes del género colaboraran en la antología, necesitaba que el precio que  pagara por cada cuento, fuese competitivo. Pero, el proyecto siguió adelante, Lawerence Ashmead  consiguió el primer dinero para los anticipos. Ellison se contactó con los escritores para pedirles un cuento atrevido, experimental. Ellison señaló que: «en primer lugar, pretendía hacer un cuadro de los nuevos estilos de literatura, osados lanzamientos, pensamientos poco populares». Muchos de los cuentos fueron en su momento rechazados por los editores.  Hay que destacar el Ellison convocó a todos los escritores y «no estuvo nunca cerrado a ningún escritor debido a prejuicios editoriales».  

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 Luego de recibir los cuentos, tuvo que entregar los anticipos. Pero el dinero que le había entregado Doubleuday le faltó. Harlan tuvo que invertir con su propio dinero y Larry Niven le ayudó con otra cantidad. El libro se completó y otro tanto de escritores, entusiasmados con la idea, aceptaron cobrar cuando se obtuvieran beneficios del libro. 

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Harlan Ellison tituló al libro: «Dangerous Visions» (Visiones Peligrosas). En 1967 salió el libro a la venta. Fue un éxito total. El fandom lo aceptó con mucho entusiasmo. Los relatos  «Por siempre y Gomorra» de Samuel R. Delany  y «Voy a probar suerte» de Fritz Leiber ganaron premios Nébula.

Esta memorable antología que revolucionó el género, evidenció que otras temáticas podían ser contadas.  Como bien lo señaló el brillante Harlan Ellison: «apasionante era como mirar a través del agujero de la cerradura no solo el futuro, sino también el futuro de género de la literatura especulativa».



Foto: www.knowitalljoe.com

La nueva ola


New Wave




El «New wave» (Nueva Ola) o «New Thing» (Nueva Cosa) fue una corriente literaria que pretendió «revolucionar» la ciencia ficción. Nació en Gran Bretaña en la década de los sesentas. 


En 1964, el escritor británico Michael Moorcock asumió el puesto de editor de la revista «New Worlds» y convulsionó a los seguidores del género cuando comenzó a exigir que los relatos tuvieran mayor experimentalismo literario y más elementos narrativos centrados en la psicología del personaje. De este modo, la nueva corriente se alejó del esquema de la ciencia ficción clásica. Miquel Barceló en su libro «Ciencia Ficción - Guía de Lectores» dice: «El nuevo movimiento, nunca bien definido, incorporó además un espíritu más pesimista en su visión del futuro, lo que coincidía también con la ciencia ficción «sociológica» que Pohl estaba promocionando en Estados Unidos».

Nueva ola


A esto se suma que esta nueva corriente atrapó al escritor norteamericano Harlan Ellison, que inspirado en lo que era el «New Thing», se propuso realizar una antología provocadora. En 1967 elaboró una antología de relatos de ciencia ficción llamada «Visiones peligrosas», donde invitó a autores como Robert Silverberg, Frederik Pohl, Philip José Farmer, Brian Aldiss, Philip K. Dick, J. G. Ballard, John Brunner, Norman Spinrad y otros más. En esta antología,  Harlan Ellison escribió introducciones a los relatos y fue prologado por Isaac Asimov.  El libro tuvo un enorme éxito.  En este libro se exploraron algunas temas de «New Wave» como hablar de sexo, crítica religiosa, asesinos psicópatas y otros temas.  Los relatos  «Por siempre y Gomorra» de Samuel R. Delany  y «Voy a probar suerte» de Fritz Leiber ganaron premios Nébula de 1967.  El editor del libro dijo: «Esto que tienen ustedes en sus manos es más como libro. Si tenemos suerte será una revolución». Y ciertamente, el libro de Ellison contribuyó a esta revolución en la ciencia ficción.

New Wave

Dentro de esta corriente literaria de la ciencia ficción se inscribieron autores de la talla de Brian Aldiss, J.G Ballard, John Brunner, Michael Moorcock. También traspasó sus fronteras y encantó a varios autores norteamericanos, que se adscribieron a la corriente. Autores como Robert Silverberg, Roger Zelazny,  Kurt Vonnegut o Samuel E. Delany.   

Nueva Ola
Se escribieron obras emblemáticas del «New Wave», como «Informe sobre probabilidad A» en 1968  y «A cabeza descalza» en 1969, de Brian Aldiss, donde se presenta un futuro pesimista de Europa, donde la población consume drogas psicoldélicas.  Otra de las obras importantes fue «He aquí el hombre»  de Michael Moorcock publicada en 1967, donde cuenta la visión de la crucifixión de Cristo, desde el punto de vista de la ciencia ficción. Este libro ganó el premio Nébula. 

Nueva ola

El «New Things» atrajo a varios autores de literatura general que vieron una oportunidad de tener otro tipo de lectores. Y también muchos de los autores de ciencia ficción pudieron escapar del ghetto de la ciencia ficción como el caso de Kurt Vonnegut Jr, que consideraron que sus obras no fueron ciencia ficción.

Las temáticas de esta corriente literaria fueron distintas. A los autores del «New Wave» les interesó lo que sucedía en el futuro del planeta, los efectos de la contaminación y el pésimo trato a la naturaleza. Hubo mayor consciencia de que le tecnología tenía incidencia en nuestra vida. 

Nueva Ola

Pero esta corriente literaria llegó a su final en 1970 cuando se publicó el número 200 de la revista «New Worlds». Esta desaparición lo testimonia Miquel Barceló en su libro y dice: «una de las razones fundamentales de su desaparición fue el rechazo de una de las mayores cadenas británicas, a distribuir la revista alegando que utilizaba un lenguaje obsceno». 

Lo importante del «New Wave» fue que la ciencia ficción ganó calidad literaria, por ejemplo, la construcción de los personajes adquirió mayor profundidad, porque se desarrolló la psicología del personaje. Esta corriente literaria de la ciencia ficción fue un punto alto. Incluso algunos autores consideran al «New Wave» como predecesora del «Cyberpunk».  Pero esto todavía está en discusión.

Otro salto evolutivo de la ciencia ficción

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Por Cristián Londoño Proaño

Como todo género, la ciencia ficción experimentó cambios que se fueron sucediendo en el transcurso de los años. En las décadas anteriores, Campbell y su revista «Astounding Science Fiction» habían logrado posicionar al género, dotándole de seriedad y prestigio. Había abandonado el viejo estereotipo de que las historias de ciencia ficción eran «un escape popular» destinado a público joven. Se abrió hacia una mayor presencia de la especulación científica y al desarrollo de sus historias. En 1950, la ciencia ficción tuvo un nuevo giro evolutivo.

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En esa época se marcan dos hitos. El primero, en 1948 sale a la venta la revista «The Magazine of Fantasy and Science Fiction», editada por Anthony Boucher y J. Francis McComas. Anthony Boucher había estado escribiendo y produciendo radio teatro y decidió dedicarse al proyecto de ciencia ficción que había estado trabajando con J. Francis McComas. Por esa misma época ocurre el segundo hito, en 1949, Horace L. Gold asumió la dirección de la editorial de la revista «Galaxy Science Fiction». Horace L. Gold ya era un escritor de ciencia ficción que tenía varias obras publicadas y se interesó en editar la revista. Un año después, ambas revistas se convirtieron en la fuerte competencia de la revista «Austounding Science Fiction» de Campbell. Y paulatinamente, adquirieron prestigio, debido a la calidad literaria de sus relatos. Esto se debía a que ambas revistas exigían a los escritores que sus escritos no sólo fueran bien desarrollados y tuvieran un contenido científico, sino que debían tener calidad literaria. Eso supuso que los escritores del género no sólo debían saber cómo contar sus historias, sino escribirlas bien.

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Los tres editores impusieron un nuevo ritmo a la ciencia ficción. En el caso de Horace L. Gold aportó un nuevo enfoque del género e innovación. Miquel Barceló dice en su libro  «Ciencia Ficción - Guía de Lectores»: «una de las principales características de la obra editorial de Gold fue la creciente presencia de la sátira y una mayor atención al contenido psicológico de los relatos, aún a expensas del aspecto meramente tecnológico».

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Cabe citar que en esa época,  Philip Dick publicó su novela «El hombre en el castillo» que narra una historia en un mundo ucrónico entre alemanes y norteamericanos. Y por otro lado, Frank Herbert publicó «Dune», la primera novela de la saga emblemática de ciencia ficción y de fantasía, que se convirtió en un enorme éxito editorial.

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A este período, algunos autores lo conocen como «La época clásica». Aquí nacieron autores como Alfred Bester, Robert Sheckely, C.M. Kornbulth, Federick Pohl, Theodore Sturgeon, Roger Zelazny, entre otros. Se publicaron obras destacadas como «El hombre demolido» de Alfred Bester, o «Más que humano» de Theodore Sturgeon.


Luego de este giro evolutivo que mejoró a los escritores de ciencia ficción, dotando a sus historias de calidad literaria, vino la segunda revolución de la ciencia ficción, el «New Wave».

La primera revolución ciencia ficción






Como todo género literario, la ciencia ficción se perfeccionó y avanzó en el tiempo. No se quedó estática, sin responder a su propia necesidad como género y a la incertidumbre del futuro. En este sentido, la ciencia ficción tuvo su primera revolución, que hizo muchos cambios en el género y le dio posibilidad de avanzar a un siguiente nivel. La ciencia ficción se fortaleció.






Luego del avenimiento de Amazing stories, dirigida por Hugo Gernsback, en 1926, las historias de ciencia ficción tuvieron una buena acogida en las revistas norteamericanas. Pero, eran consideradas literatura popular escapista. Muchos lectores y críticos consideraban que las historias de ciencia ficción eran para público joven, comentario amparado en que había muchos relatos y novelas de Space Opera. Para otros críticos, las historias de ciencia ficción de esta primera etapa eran historias que no tenían ningún valor literario.


En uno de los innumerables artículos, Issac Asimov contó que en esta primera etapa, los relatos y las novelas de ciencia ficción caían en dos clases. En palabras de Asimov: “O eran completamente no-ciencia o era todo-ciencia” . Para Asimov, la mayoría de historias de no-ciencia tenían plagadas palabras que sonaban a ciencia ficción. Y las historias de todo-ciencia tenían a un montón de científicos de varios tipos que hablaban en extensivos monólogos con un lenguaje netamente científico. Claro que habían historias que salían de la regla, uno de ellas fue: “Una Odisea Marciana” de Santley Weinbaum.


En este ambiente, en 1938, John Campbell asumió la dirección de la revista “Astounding Stores”. Su primer paso fue cambiar de nombre y llamarla: “Astounding Science Fiction” . Y su segundo paso, fue exigir otros parámetros a los escritores de ciencia ficción. Los escritores de ciencia ficción debían elaborar historias que tuvieran auténticas historias y auténtica ciencia. Esas cuestiones eran las reglas de oro para Campbell. Para esto se rodeó de un grupo de jóvenes escritores: Isaac Asimov, Robert Heinlein, Lester del Rey, Hal Clement, Jack Williamson y otras escritores más. Todos estos jóvenes muy talentosos, que consiguieron hacer lo que Campbell pretendía.


Este cambio de concepción del género, logró constituirse en la primera revolución de la Ciencia Ficción.  A través de las exigencias de Campbell, logró que la ciencia ficción se dignificara, alejándola de la Space Opera de consumo juvenil, y dando historias con otros enfoques, puntos de vista  y con un tratamiento más serio de la ciencia. Esta primera revolución de la ciencia ficción dio como resultado la “Edad de Oro” de la Ciencia Ficción, donde hubo autores trascendentes para el género como Asimov o Heinlein, por citar dos buenos ejemplos.



En esta época las historias de ciencia ficción comenzaron a interesar a un público mayoritario y adulto. En esta primera revolución no se exigía un buen estilo literario, sólo se debía escribir bien. Esto hizo que muchos autores salieran del guetto de la ciencia ficción y se pusieran a escribir ficción. Asimov criticó esta actitud, diciendo que: “Naturalmente, cada página de no ciencia ficción escrita por esos autores significaba una página menos de ciencia ficción” .


Pero, el género debía seguir evolucionando, no podía quedarse retraído, una segunda revolución estaba en ciernes.

La visión de Campbell

John Campbell



A finales de 1937, en el mundo pasaban algunos sucesos. En España seguía la Guerra Civil, en Gran Bretaña se publicaba la primera edición de «El hobbit» de J. R. Tolkien, y en Bali se declaraba al tigre como especie extinta. Pero en Estados Unidos ocurría un hito que cambiaría la visión de la Ciencia Ficción. Un hombre joven llamado John W. Campbell asumió la dirección editorial de la revista de ciencia ficción «Astounding Stories». Era un hombre que había nacido en New Yersey en 1910, y había publicado en la década de los 30, una novela de ciencia ficción llamada: «Who Goes There?», con su pseudónimo de Don A. Stuart, que había tenido cierto éxito, y que varias décadas después sería adaptada al cine.

Ciencia Ficción


La llegada de John W. Campbell a una importante revista creó olas. Hay que tomar en cuenta que la competidora era la revista «Amazing Stories» de Hugo Gernsback, que contaba con mucho prestigio. Lo primero que se planteó el joven Campbell fue cambiarle de nombre a la revista. La rebautizó como: «Astounding Science Fiction». Luego, quiso darle un giro al género. Y cambió las políticas para aceptar relatos con una mayor carga científica y un mayor desarrollo en las historias.  Los autores que querían enviar relatos a la revista de Campbell debían dar historias bien estructuradas con una apuesta a la especulación científica. Miquel Barceló en su libro «Ciencia Ficción - Guía de Lectores» menciona que: «la principal característica de la ciencia-ficción que buscaba Campbell no era ya el invento científico, sino sus consecuencias sobre ser humano en la sociedad. Con ello abría nuevos campos para el género, como la antropología cultural, la psicología social, la cibernética, las comunicaciones y la educación».

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Campbell empezó a rodearse de nuevos escritores que nutrieron de relatos a su revista, formando lo que algunos estudiosos llamaron: «Círculo Campbell». Primero subió el precio por palabra que pagaba y segundo, algunas de sus ideas las puso al servicio de los nuevos escritores como el hecho de que sugirió a los escritores que pusieran personajes dentro de sus máquinas. Aquí se forjaron autores como Isaac Asimov, Robert Heinlein, A. E. van Vogt, Theodore Sturgeon, Lester del Rey, y algunos autores de las revistas pulp se pusieron a escribir para «Astounding Science Fiction» como Jack Williamson, Murray Leinster y Clifford Simak.  Esto creó un campo fértil para la ciencia ficción y se inauguró lo que se denominó como «La época de Oro» de la Ciencia Ficción. Aunque Asimov la llamaba: «La época Campbell».   Miquel Barceló en su libro acota que en esta época «la ciencia ficción norteamericana logró un aire más especulativo, más reflexivo y mucho más eficaz sin perder su sentido de lo maravilloso y su atractivo popular».

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Pero en esta época, quedaron fuera de las publicaciones de Campbell, escritores emblemáticos del género como Ray Bradbuy. A  Philp Dick le aceptó un solo relato.  Lo que sucedía con Campbell era que tenía ciertas ideas del género que quería refundar. El propio Asimov cedió a sus ideas cuando escribió su emblemática «Fundación». Asimov contó en  «La edad de Oro II» :  «A Campbell le gustaban los relatos en que los seres humanos se proclamaban superiores a otras inteligencias, aunque éstas se encontraran más avanzadas tecnológicamente. [...] Sin embargo, a veces me asaltaba la desagradable idea de que esta actitud reflejaba los sentimientos de Campbell a escala, más pequeña, de la Tierra. Me dio la impresión de que aceptaba la superioridad natural de los norteamericanos sobre el resto de la humanidad, y parecía presumir de que los americanos procedían del noroeste de Europa. No puedo decir que Campbell fuera racista en ningún mal sentido de la palabra. [...] No obstante, daba por hecho que el estereotipo de blanco nórdico era el verdadero representante del Hombre Explorador, del Hombre Intrépido, o del Hombre Victorioso». 

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El apogeo de la ciencia ficción campbelliana finalizó en 1950. Luego, Campbell rebautizó la revista como «Analog», que tuvo un éxito regular. Y posteriormente, se desvió hacia otros intereses. Fundó junto con L. Ron Hubbard la iglesia de la Cienciología. Esto hizo que se distanciara de escritores como Asimov y terminara totalmente aislado. El 11 de julio de 1971 murió este escritor y editor que marcó el nuevo pulso de la ciencia ficción.

Blade Runner


Blade Runner



El 25 de junio de 1982 se estrenó en 1290 salas de cine de Estados Unidos una película que sus productores anticiparon que sería una película taquillera. Su título era «Blade Runner».  Era la apuesta de la Warner Bros. Al frente, estaba la apuesta de la Universal Pictures: «E.T» de Steven Spielberg.  El resultado fue que la apuesta de la Universal «noqueó» a su rival de la Warner Bros.  

Blade Runner


«Blade Runner» fue producida por «Blade Runner Partnership» con un presupuesto de 28.000.000 millones de dólares. Fue dirigida por Ridley Scott y escrita por tres guionistas: Hampton Fancher, David Peoples y Roland Kibbee. Y fue distribuida por la Warner Bros. 


En la primera semana de estreno, considerado por los productores ejecutivos de Hollywood como un tiempo fundamental para medir el impacto de una película, no recaudó lo que se esperaba, apenas 6.15 millones de dólares. Los productores ejecutivos de la Warner vislumbraron un enorme fracaso. Muchos críticos norteamericanos señalaron que la película tenía demasiados efectos especiales y que había «ciertas fallas dramáticas».  

cine Ciencia Ficción


«Blade Runner» fue una adaptación libre de una novela del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. En la década de los 80´s, Dick era un escritor que había tenido un éxito parcial con sus obras. Era reconocido como un genio en los círculos especializados de la ciencia ficción, pero no por el gran público. En 1963 había ganado el reputado Premio Hugo con su novela «El hombre en el Castillo», que narraba la historia de la segunda guerra mundial en un mundo alternativo donde los ejes de las potencias cambiaban. En 1968, publicó una novela llamada: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que no fue un bestseller, pero tuvo una  buena acogida en los fanáticos de la ciencia ficción. Precisamente, el guionista Hampton Fancher escribió una adaptación cinematográfica de la novela, que enseñó al productor Michael Deeley y este convenció a Ridley Scott para que dirigiera esta película, que fue su primera película en los Estados Unidos. 



Cine Ciencia Ficción


En Blade Runner se narra la persecución del policía Deckard a unos replicantes. Esos replicantes huyen de las autoridades, buscando su propia sobrevivencia.  Al final, la humanidad de Deckard queda cuestionada.   


Ciencia Ciencia Ficción


En primer lugar, en «Blade Runner» aparecen preocupaciones de la época del 80´s en los Estados Unidos. Las nacientes inversiones japoneses hacen correr el temor de que el país va a ser «invadido» por las empresas niponas. Por esta razón, en la ambientación de la película, Los Ángeles en el 2019, tienen un fuerte componente japonés.   



En «Blade Runner» se aprecian innumerables símbolos y cuestionamientos. Uno de ellos, el tema de la humanidad. ¿Los replicantes son una copia y pueden considerarse humanos? El tema del alma. ¿Los replicantes tienen alma? Es decir, este film cuestiona el sentido de humanidad de los propios hombres y mujeres.

Cine ciencia ficción



Por otro lado, consideremos que hubo tres versiones del guión, además de los innumerables borradores. Cada uno de los guionistas tomaron distancia de la obra de Dick. A esto hay que sumar, que, en una entrevista, Ridley Scott confesó que no conocía mucho de la obra de Dick. Las sucesivas versiones y el desconocimiento de la obra de Dick hicieron que la película y la novela tomaran distancia. Cada guionista puso su aporte creativo y fue enriqueciendo al producto, pero al mismo tiempo alejándolo de su origen. Desde mi punto de vista, son «casi» productos narrativos independientes. Narrativamente, ambas obras tienen su propia estética y plantean historias desarrolladas en un universo común. En este punto, el término «adaptación» puede quedar cuestionado, quizás se salva porque aborda las temáticas de la novela de Dick: la humanidad, la realidad, la postmodernidad.






«Blade Runner» es la «patada inicial» del cyberpunk como subgénero literario y cinematográfico. Algunos elucubraron que William Gibson pudo haberse inspirado en esta película para escribir su novela emblemática «Neuromante». En una entrevista, el propio autor lo descartó.



Cine ciencia ficción


Cabe mencionar dos datos anecdóticos: Philip K. Dick jamás estuvo en el estreno la película, porque murió dos meses antes. Pero el productor le dio un pase privado para una exhibición de 40 minutos. Luego de que Dick miró las escenas, escribió una carta entusiasmado, donde dice que la cinta va a ser una revolución para la ciencia ficción y que da un nuevo comienzo al género y finalmente dice que el largometraje justifica su trabajo creativo. El otro dato curioso es que el nombre de la película fue tomado de un tratado de cine de William S. Burroughs, que el propio Ridley Scott compró los derechos  sólo del nombre.  


cine ciencia ficción




Por suerte para la historia cinematográfica, la película tuvo una buena acogida en el exterior. Tuvo un enorme impacto. Esto influyó en las ventas locales. La película terminó recaudando aproximadamente 33.771.000 millones de dólares. Los mismos críticos que le atacaron, terminaron diciendo que se habían equivocado en su percepción. «Blade Runner» ganó algunos premios cinematográficos. Año atrás año se consolidó como una película de culto de la ciencia ficción.

La luz de Cristian Londoño

El Instinto de la luz


El Blogger invitado
Una crítica de la novela "El Instinto de la Luz"  del escritor y periodista ecuatoriano Juan Carlos Moya.  

La luz de Cristian Londoño 
Por Juan Carlos Moya

El Instinto de la luz es una novela que desde el primer capítulo se interesa por el folclor, en clave de fantasía. Esa es la propuesta de Cristian Londoño Proaño, cuya trayectoria en la televisión y el cine, la alterna con la poesía y la narrativa.


El Instinto de la luz



La obra celebra la naturaleza, los instintos y temores andinos. Awi, muchacho que abre el portal de su cultura, se confronta con valores y ritos, aprendizajes y lecciones, que le subrayan frente al espejo su pasado y devenir. Awi parte de los prejuicios, pero el viaje, el cambio de interfaz, la trasmutación de su password personal, su renacimiento, nos lo recuerda Londoño: es interior, un viaje hacia el pozo de sus creencias, fe, cultos y rutinas.

El Instinto de la luz


En su novela, Londoño persigue el símbolo, el sueño, la cosmovisión del otro, del padre. La escritura insinúa un guión y el concepto de la obra, un ejercicio de alteridad. Alteridad —del latín alter: el «otro»— es un planteamiento filosófico de  Emmanuel Lévinas, que aparece en una compilación de ensayos bajo el título Alteridad y Trascendencia. El paradigma es «alternar» o cambiar la propia perspectiva por la del «otro», considerando y teniendo en cuenta el punto de vista, la concepción del mundo, los intereses, la ideología del otro. Un modo de relativizar la verdad individual, egocéntrica y excluyente.

El Instinto de la luz


El Instinto de la luz presenta el mundo andino como un mapamundi ignoto. Por eso, su obra es un discurso abierto, un camino de aprendizaje expuestos para la reflexión.

En el estante del Ecuador, que lentamente se expande hacia nuevos géneros o los cultiva con mayor énfasis, la novela del escritor quiteño es una novedad que refresca el panorama de narrativas. A fin de cuentas, la literatura es generosa y acoge múltiples lectores, formas, obras y géneros.

El instinto de Cristian Londoño Proaño lo lleva por los terrenos del folclor indígena, para reinventarlo con atisbos de fantasía. Londoño se declara lector de obras como El Señor de los Anillos y Harry Potter. Concomitantemente, es admirador de Jorge Enrique Adoum, a quien también le debemos la existencia de la canción Vasija de barro. 

El inicio de la ciencia ficción


Ciencia Ficción

Por Cristián Londoño Proaño


Los  orígenes de la ciencia ficción pueden encontrarse en diversas obras, tal como los relatos de la Atlántida que escribió Platón en «Cirinas», Timeo en «La parodia de las falsas narraciones de viajes» y Luciano de Samosata en «Una Historia verdadera». Pueden rastrearse en algún aspecto en los relatos moralizantes de Tomás Moro y su «Utopía», en Tommaso Campanellay  y «La Ciudad del Sol» y Francis Bacon y su narración sobre la «Nueva Atlántida». Todos los autores mencionados tienen rasgos de la ciencia ficción, pero al mismo tiempo, sus obras se alejan, porque carecen de la especulación científica o el uso de las tecnologías. En cambio, los acercan a la línea fantástica. 

Frankestein

Algunos autores colocan a  la obra de Mary Shelley: «Frankenstein o el prometeo  moderno» como el antecendente de la literatura de ciencia ficción. Tanto Brian Aldiss como Isaac Asimov consideran que esta novela puede ser considerada como la primera obra de verdadera ciencia ficción. En cambio, otros autores no  colocan a esta novela, porque lo consideran una novela gótica donde se evidencian los rasgos de las novelas fantásticas y de terror. Miquel Barceló lo señala en su obra «Ciencia Ficción - Guía de Lectura»: «Muchas veces se ha querido incluir este tipo de narraciones dentro de la ciencia ficción, aunque el punto de vista no parece adecuado ya que carecen de la pretensión «científica» de la ciencia ficción de la primera época. En realidad, el Frankenstein de Mary Shelley es una excepción en este conjunto de narraciones góticas por ser la ciencia y uno de sus descubrimientos (la creación de una nueva vida) el eje central de la novela, sin perder por ello las características que permiten su lectura en clave de relato de terror». 

Pero, lo que todos autores están de acuerdo, es que los padres fundadores de la ciencia ficción son los escritores de las novelas que se consideraron «romances científicos». Las obras que fundaron el género fueron las novelas de Julio Verne y su pasión por el avance tecnológico; y las novelas del británico H.G Welles, que incluye elementos de las ciencias sociales, de la filosofía y de las ciencias duras como la física.

Verne

La «invención» del  genero llegó en 1926. El editor norteamericano Hugo Gernsback, que fundó la revista «Amazing Stories», logró acuñaron el término: ciencia ficción. En esta memorable revista se publicaron relatos que «entretuvieran, distrajeran y al mismo tiempo instruyan» en algún tema de la ciencia, como «los romances científicos de H.G Wells».  Este editor norteamericano fue fundamental para el género, porque  la comunidad que estaba naciendo, necesitaba de una fuerte referencia editorial, de hecho, en las páginas de «Amazing Stories»  publicaron muchos escritores fundamentales del género como Ray Bradbury.  Por estas razones, Gernsback es considerado el padre de la ciencia ficción, por que elaboró una categoría separada dentro de la narrativa. 

Gernsback


El término «ciencia ficción» que acuñó Gernsback fue una categoría que reconocía  a todos los autores que habían contribuido y se esforzaban por ese naciente género. Una comunidad que tenía varias temáticas comunes como «la extrapolación rigurosa, adoración por la tecnología y las aventuras de mundos extraños», así lo señala Orson Scott Card en su libro «Cómo escribir Ciencia Ficción y Fantasía».  Hay que tomar en cuenta que rindió homenaje, como lo dice  Orson Scott Card: «a una comunidad que  existía, que florecía y esparcía su semilla, para las nuevas generaciones repitieran, revisaran y reinventaran la misma tradición literaria». Un tradición que intentaba  dar respuesta a múltiples preguntas, inventaba nuevas tecnologías que mejoraban o empeoraban nuestra calidad de vida, nos advertían de sociedades totalitarias y dementes, que miraban el comportamiento de los humanos en sucesos extraños o extremos. Metafóricamente, Gernsback puso el nombre a un campo en que crecían muchos capullos extraños y complejos que ya nacían en varias partes del mundo, que nadie sabía como dar forma, que eclosionarían en la literatura y decidirían tener su propio territorio. 

Carta a un lector

Ciencia Ficción

Por Cristián Londoño Proaño


Estimado lector:

Le escribo para plantearle un reto. Al final, usted decidirá si lo hace o no. El reto es leer una novela o relato de ciencia ficción. Es sencillo, pero tiene sus riesgos.

Primero, tenga en cuenta que cuando tome en sus manos una historia de ciencia ficción y quiera adentrarse en esas páginas, corre peligro. Si, le he escrito bien, un peligro. Es un peligro del cual no saldrá bien librado.

Ciencia Ficción

Sepa que cuando un lector se adentra en los terrenos de la ciencia ficción termina tocado en su interior. El espíritu de aventura del ser humano se mueve y acoge el llamado.  Asimov solía decir, en una de sus tantas definición del género, que la literatura de ciencia ficción son historias de aventuras que utilizan tecnología,  se desarrollan en un mundo alternativo y en sociedades distintas. Si asumimos, que la aventura está presente en muchas de las historias de ciencia ficción, podemos considerar, que el lector recibe una invitación a sumergirse en terrenos distintos de su realidad. El lector la acepta y la imaginación le lleva de la mano.

Ciencia Ficción

Cuando lea una historia de ciencia ficción, considere, al menos, dos aspectos. La primera consideración es que en las historias de ciencia ficción encontrará tecnologías que deseará que sucedan en el futuro próximo, historias en mundos misteriosos  y personajes intensos e interesantes. Le cuento que muchos lectores no se quedan en la «vereda» de la ficción, sino que quieren volver realidad lo que leyeron en esas historias. Por ejemplo, en las décadas posteriores a la muerte de Julio Verne, muchos científicos que leyeron las historias verneanas quisieron construir las máquinas que circularon en las novelas de uno de los padres de la ciencia ficción. De hecho, se lograron construirlas. Cito el caso  del submario que navegó en las páginas de «Veinte mil lenguas de viaje submarino». La segunda consideración es que muchos de los lectores que se acercan a las historias de ciencia ficción,  alteran su vida. Por ejemplo, muchos jóvenes  que leyeron las novelas de Julio Verne se motivaron a seguir una carrera de ingeniería. 

Ciencia Ficción

Por otro lado, tenga en cuenta que usted recibirá muchas cosas. Algunas de las obras de ciencia ficción le ayudarán a establecer normas de conducta ante eventos que, hipotéticamente, todavía no ocurren. Por ejemplo, «Solaris» de Stanislaw Lem, la novela se sitúa en  un planeta llamado Solaris, que tiene una estación de investigación humana y describe la conducta de los hombres ante un ambiente hostil y caótico.

Ciencia Ficción

En otras obras de ciencia ficción le proveerán de la posibilidad de vivir en   mundos alternativos  o  jugar con posibles finales a eventos históricos. Por ejemplo, «Un hombre en el Castillo» de Philip Dick donde se planeta la hipotética situación de que pasaría si,  en la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas del Eje (Italia, Alemania y Japón) hubieran derrotado a los aliados.

En otras obras de ciencia ficción hará que se cuestione ciertas normas sociales y realidades que acontecen en el planeta. Esto motivará su reflexión y comprenderá muchas cosas.

Ciencia Ficción
Así es que ya lo sabe... Cuando lee una obra de ciencia ficción le plantearán futuros alternos que le obligarán a cuestionarse lo que hace en su presente. Este género le hará soñar con nuevas tecnologías y cuestionará su uso. Le planteará nuevos desafíos. Le obligará a pensar en posibles cambios para mejorar nuestra futuro. 

¿Se atreve a abrir la primera página?



Artículo original:  Blog de Cristián Londoño Proaño