Brian Aldiss, el gran maestro





Por Cristián Londoño Proaño


El escritor británico de ciencia ficción Brian Aldiss es considerado uno de los escritores claves en el movimiento renovador que apreció en los años sesentas y setentas llamado: New Wave. Este movimiento renovó a la ciencia ficción y le dotó de nuevas temáticas, que hasta ese momento no había tocado, por ejemplo, el sexo o los asuntos de genero.




Brian Aldiss nació en el 18 Agosto de 1925 en Norfolk. Desde que tenía 14 años escribió narrativa. En ese años escribió dos tomos de una novela de aventuras de ciencia ficción titulado: «Las aventuras de Whip Donovan entre los planetas». Mucha de su influencia literaria no se debe precisamente a los autores de ciencia ficción sino a los escritores rusos. Uno de sus autores favoritos es León Tostoi. El cual leía asiduamente en esos años.


A los 19 años, Brian Aldiss sirvió en el ejercito británico en Sumatra y Birmania, del cual tendría ciertas secuelas psicológicas, que las lograría superar gracias a su pasión por la literatura. En una entrevista al diario un inglés «The Telegraph» contó que: «Vimos muchas explosiones, tanta muerte y dificultades, pero también hice amigos para toda la vida y me encariñé con la cultura asiática. No se puede escapar siempre de los recuerdos de la guerra, sin embargo, tuve suerte de tener mis historias para canalizar algunas de esas imágenes».




A su regreso a Inglaterra, Brian Aldiss trabajó en una librería en Oxford y conoció a la celebre autora de novelas de policiales Agatha Christie. En aquella ocasión, la autor de las novelas memorables del detective Hércules Poirot entró a comparar un libro y el joven Aldiss le abordó y le invitó a tomar un café. En la reunión se animó a pedirle consejos para un joven escritor. «Agatha Christie era muy grande, pero todo dulzura», contó en una entrevista para el diario «The Telegragh», «y me armé de valor para buscar un consejo de la escritora, preguntando cómo se le ocurrió con tales novelas complejas que se atan tan bien. Me dijo que escribió los libros de forma normal, todo el camino a través, antes de detenerse en el penúltimo capítulo. Luego trabajó quién era el personaje que menos probabilidad tenía de haber cometido el crimen y volvió a fijar unos horarios de trenes, alteró algunas relaciones y se aseguró de que todo tenía sentido, antes de continuar hasta el final».



En 1958 publicó su primera novela «Non stop» que le trajo buenos comentarios de los lectores. Le siguió «Judas Dancing» e «Invernáculo». Ésta última novela ganó en los Premios Hugo de 1962. Continuó publicando novelas como «Cuando la Tierra esté muerta», «Barbagrís», «Los oscuros años luz» y «Earthworks». Con estas novelas obtuvo reconocimiento de los lectores por su escritura depurada y sus elaboradas historias. Tuvo mayor reconocimiento en los Estados Unidos que en Inglaterra. En una entrevista para el diario «The Guardian» señaló que: «Siempre he sido muy popular en los Estados Unidos. Los lectores que hay son menos estúpidos acerca de la ciencia ficción. Los británicos tienen un poco de prejuicio en contra de ella, pero los estadounidenses entienden que si bien las historias pueden tener lugar en un mundo alternativo o en el futuro, tienen que ver con el presente».


En los años posteriores escribió «Heliconia», una de las trilogías más célebres y aclamadas, que a Brian Aldiss le costó mucho esfuerzo escribirla, debido a la extensión y a la investigación. Era la trilogía de novelas «Heliconia», donde narra el esplendor y la caída de una civilización en un planeta a millones de años luz de la Tierra. Fue una novela que trabajó con muchos detalles. En los años de escritura, se asesoró con muchos catedráticos de Oxford sobre los temas como climatología, Biología, Antropología y otros ciencias más. En una entrevista para el diario «The Guardian», Aldiss comentó que la serie de novelas «Heliconia» eran las que más le habían gustado de su basta producción y acotó que: «trabajé muy duro con ellos. Dos años sin hacer nada, pero haciendo preguntas. La ventaja de vivir en Oxford es que se puede llamar a cualquier puerta y hay alguien que sabe todo acerca de cómo se hace esto y lo otro. Comí con el entonces presidente de una universidad que había escrito una historia del mundo, y le pregunté si una civilización podría sobrevivir 5.000 años y él me dio una respuesta muy adecuada: depende».


Uno de sus relatos cortos «Los Superjuguetes duran todo el verano» fue comprado por Kubrick, y posteriormente por Steven Spielberg, que lo adoptó para su celebre película «Inteligencia Artificial». Siguieron más publicaciones. Luego en el año 2000 fue elegido como Gran Maestro de la Ciencia Ficción y la Fantasía por la Asociación de escritores de ciencia ficción de los Estados Unidos, y el 2005, la Reina Isabel le entregó la presa de «Oficial del Imperio Británico» por sus servicios de la literatura.

Pero Aldiss no solo se ha dedicado a la literatura de ciencia ficción. También ha dedicado tiempo a la pintura, a la poesía, a la literatura general y a la historia de ciencia ficción europea.

Este memorable escritor tiene, ahora en mayo del 2016, 91 años, vive en Headington, un pueblo ahora absorbido por Oxford, todavía mantiene sus rutinas de escritura. Se levanta temprano a las 7 de la mañana, se hace un pan tostado con té, escribe su diario personal ( ahora son 100 volúmenes ), luego escribe sus obras e investiga. En la tarde se dedica a visitar a sus amigos o a sus cuatro hijos; y a veces, asiste a una función de cine o a un partido. En los próximos años se espera que publique un par de libros más. 


Fotos:  The Telegraph, The Guardian, Wendy Aldiss.



El es batman







Mi primer recuerdo de un superhéroe fue en la década de los ochentas. A las tres de la tarde me sentaba puntualmente a mirar una vieja serie que se había producido en los años sesentas, que se llamaba: Batman. La serie había sido un adaptación del cómic de «DC comics» que lo había creado Bob Kane. La adaptación televisivo fue hecha por William Dozier, y producida por el propio William Dozier y Howie Horowitz para las cadenas estadounidenses «ABC» y «Twentieth Century Fox Television» entre los años 1966 y 1968. Fue protagonizada por Adam West como Batman y Burt Ward como Robin. Y se invitó a algunas estrellas para que actuara en los papeles de villanos como el gran pianista Liberace. Lo anecdótico fue que en la adaptación latinoamericana, el millonario filántropo Bruce Wayne se convirtió en: Bruno Díaz, el pupilo Dick Grayson se llamó Ricardo Tapia. Los distribuidores mexicanos de la adaptación, traducida al español, les habían renombrado, porque en las tiras cómicas que otra empresa mexicana traducía al español lo habían nombrado de esa manera y querían que el personaje televisivo no se alejara de ese nombre, que ya era conocido por la audiencia.


El género de la serie de televisión Batman de los años sesentas era una comedia de ciencia ficción. A través de muchas técnicas dramáticas lograban una farsa de ciertos artilugios que, en esos años, utilizaba la ciencia ficción. Muchos de los instrumentos que utilizaba Batman en su baticueva tenían una ciencia risible y poco creíble. Pero esta adaptación causó enojo en los fans de los cómics de Batman, que lo consideraban una serie mediocre y que no contenía el verdadero espíritu del hombre murciélago. Se contaba que este problema se explicaba en el origen de la serie. Todo había empezado cuando uno de los ejecutivos de ABC se le ocurrió la idea de adaptar Batman para la televisión como una comedia de alta calidad para los adultos y de aventuras emocionantes para los niños y niñas. Decidieron proponerle al productor hollywoodense William Dozier que tomará el reto de ser el productor ejecutivo. Dozier aceptó la producción, pero él mismo confesaría muchos años después, que cuando le encargaron la serie no sabia que existía el personaje, jamás había escuchado sobre Batman, que luego de la reunión en Nueva York con los ejecutivos de la ABC, compró seis revistas de Batman en el primer kiosco que encontró. Luego de leer la seis revistas, adaptó Batman para televisión. Cuestionable la actitud de Dozier, si consideramos que sólo tuve una idea mínima de lo que era el personaje de Batman.


La serie de televisión «Batman» fue un éxito total. En esta época se hablaba de la Batmanía. La cultura popular se nutrió de un fenómeno de masas. Batman, el superhéroe humano  a diferencia del extraterrestre Superman, había llegado para quedarse en el mundo. 


La serie de televisión de Batman de los años sesenta contaba la lucha permanente del hombre murciélago contra los excéntricos villanos, entre ellos el Pingüino, el Guasón (su nombre original «Joker»), Gatubela. Por lo general, los villanos eran asaltantes de bancos, de joyerías, líderes del crimen organizado. Les gustaba atacar las reuniones donde se congregaban los amigos ricos de Bruce Wayne. En la serie no se retrataba al ciudadano común de ciudad gótica.


La serie situaba la acción en ciudad gótica, pero la relación de Batman y su ciudad era la oficialidad. Él era el brazo armado de la ley, a través de su equipamiento de «alta tecnología». Batman solo se relacionaba con el  Comisionado Gordon o con el Jefe de la Policía O’Hara. La ciudad Gótica de la serie de los años sesentas eran dual. Una dualidad de tintes extremos: Blancos y Negros. No admitía grises. Era el retrato inconsciente de lo que sucedía en esos años. Las estructuras de poder mundial se blandían en dos bandos. El capitalismo y el comunismo luchaban una guerra secreta y fría.  Por un lado los países liderados por el gobierno norteamericano, entre ellos, Francia, Inglaterra; y en el otro lado, Hungría, República Checa, China, liderados por el gobierno soviético y los chinos. En esos años, la polarización política era la norma, se debía estar en unos de los bandos. Batman de los sesentas reflejó esta dicotomía. 


En el Batman de los años sesentas, el bien y el man tenían una lucha cerrada y llegaba al paroxismo. En los personajes creados por William Dozier, los villanos, algunos estrafalarios, fueron cincelados con los rasgos de la delincuencia y las enfermedades mentales. La locura y el delito eran elementos simbióticos. Por otro lado, Batman se manejaba entre la excentricidad y el altruismo. Él era el paladín de ciudad gótica. No tenía los rasgos oscuros y enigmáticos, que, muchísimos años más tarde, exhibieron los largometrajes de Christopher Nolan. Era lógico que ocurriera si consideramos que Dozier sólo estudió seis revistas para perfilar al personaje.

La serie de televisión Batman de los años sesenta fue una comedia de ciencia ficción que tuvo éxito y desató la Batmanía. En esos años, Asimov comentó sobre la serie: «Batman era una farsa deliberada que ridiculizaba muy bien muchos de los recursos de la literatura popular y también en la ciencia ficción. Y burlarse inteligentemente de la ciencia ficción acaba por ser buena ciencia ficción».

Los territorios de la ciencia ficción

Ciencia Ficciòn





¿Cuáles son los territorios de la ciencia ficción? ¿Cuál es el dominio de la ciencia ficción? ¿Cuál es el paradigma que tiene la ciencia ficción?… Estas preguntas rondan los relatos, las novelas y las piezas audiovisuales del género.

Ciencia ficción
Cuando se habla de dominio, se habla de territorio, de universo concebido. Si lo analizamos en el campo de las funciones matemáticas, quizás podamos entenderlo. Una función se refiere a una regla que asigna a cada elemento de un primer conjunto un único elemento de un segundo conjunto. En el primer conjunto es el dominio. La función existe, si tenemos valores en el domino que se asocien a algún resultado. Ahora, si concebimos en la ciencia ficción, el dominio estará en el universo concebido por el escritor, es decir, el primer conjunto, y el segundo conjunto (el resultado) es la dinámica social. Y precisamente este universo concedido estará dado por la sociedad concebida en el relato, novela o pieza audiovisual de ciencia ficción. Orson Scott Card decía que lo primero que el escritor de ciencia ficción debe realizar es pensar mucho en la sociedad en la que se sostendrá su relato. Y en esa sociedad concebida tendrá sus propias relaciones sociales, de poder y con su entorno. Pero no olvidemos de considerar, que son sociedades concebidas y no sociedades reales. Asimov se refirió a este hecho diciendo que: «la ciencia ficción constituye un universo literario de dimensiones nada común porque es lo que es no en razón de su contenido sino en de su medio social». Asimov plantea que el contenido es el mismo, es decir, la misma temática de las relaciones sociales que cualquier novela o relato de literatura general lo podrá concebir en una sociedad real, pero su diferencia esta en el medio social, es decir, la sociedad concebida.

Citemos un ejemplo. En la novela «Pórtico» de Frederick Pohl, las relaciones sociales en el planeta Tierra están dadas por la búsqueda de las nuevas tecnologías de los extraterrestres «Heechee». Los humanos tratan de conseguir las piezas tecnológicas abandonadas de estos extraterrestres como el oro de los dioses. Cuando cada humano consigue una pieza tecnológica extraterrestre, se le provee de una extraordinaria seguridad económica. Si analizamos, el hecho es la misma relación social que ocurría cuando se buscaba el oro. En la sociedad de «Pórtico», el contenido sigue siendo el mismo, pero la sociedad planetaria terrestre es otra y eso marca un nuevo tipo de relaciones con sus habitantes. Los personajes pueden conducir años luz de distante de la Tierra buscando la tecnología de los «Heechee», y en el camino las relaciones humanas se vulneran y se destruyen. Es decir, nos enfrentamos a una sociedad concebida, la sociedad creada por Pohl.


Otro ejemplo, en la novela «Tiempo desarticulado» de Philip Dick, el autor nos describe las relaciones sociales en un pueblo de los Estados Unidos en los años cincuentas y sesentas. Pero eso solo es la apariencia, ya que el tiempo real de la narración es 1997. Ragel Gumm, el protagonista, vive en un mundo construido entre 1956 y 1964. Un mundo que le parece inmutable, pero descubre que es una falsedad y protagonista de un universo falso. Hay que considerar que esta novela inspiró la película «Truman Show» de Peter Weir, protagonizada por Jim Carrey. Vuelvo al mismo concepto, el contenido sigue siendo el mismo, las relaciones sociales de Gumm en el pueblo son las mismas que se puede narrar en cualquier novela norteamericana de los años sesentas, pero cuando descubrimos que la descripción es falsa, nos enfrentamos a una sociedad concebida por Dick para hacernos dudar de nuestra propia realidad.


Un caso práctico, en mi novela «Underbreak», J.D Bellow, el shadow protagonista ,  está inmerso en una sociedad de «Territorios Corporativos», y «Gobierno Terrestre Unificado». Es una sociedad en que no existe democracia. Es una sociedad   de control que tiene lógicas empresariales. La relación entre ambos poderes: «Territorios corporativos» y «Gobierno Terrestre Unificado» es escuálida, se vive casi una guerra no declarada. Y en el medio de esta frágil relación, se antepone un descubrimiento, el «Underbreak», que puede ser utilizado como pieza estratégica militar.  Vuelvo al concepto, el contenido no cambia, en la novela describo las mismas lógicas empresariales actuales, los mismos estamentos contemporáneos de que cada empresa tiene un séquito de directores, coordinadores y gerentes,  pero  la sociedad concebida de Underbreak tiene sus propias lógicas, partiendo del hecho, que en los «Territorios Corporativos» se esconden criminales. 


En conclusión, el dominio de la ciencia ficción son las sociedades concebidas con sus reglas, principios y realidades. John Campbell dijo que: «la ciencia ficción tiene como dominio todas las sociedades concebidas, pasadas y futuras, probables o improbables, verosímiles o fantásticas, y trata sobre todas los hechos y complicaciones posibles en esas sociedades».

¿Cuándo nació el término «ciencia ficción»?





(Nueva actualización)





¿Cómo nace el término «science fiction», que a lo largo de más de 80 años se lo reconoce de esa manera por muchos escritores, lectores y fandom? ¿Cómo nace el término «ficción especulativa»?


A inicios de la historia de la Ciencia Ficción, uno de los padres fundadores del género, H.G Wells propuso un nombre al naciente género: «scientific romances», que al español se traduce como «romances científicos».  Este nombre no es adecuado, debido a que la palabra «romance» no encaja en el género, porque suena a amor y a relaciones amatorias. 


En la época de Verne, sus novelas fueron bautizadas como «novelas de anticipación». Para el caso de las novelas de Verne, el término calza perfectamente, pero no es lo más adecuado para el resto de  novelas del género que se publicaron en las décadas posteriores, por ejemplo, «Amanecer» de Octavia Bluter. Como bien lo señala Miquel Barceló en “Ciencia Ficción - Guía de Lectura”: «Posiblemente el nombre fuese adecuado para describir las novelas del propio Verne, pero está indefectiblemente ligado al futuro y contradice el hecho de que una gran parte de las narraciones de la ciencia ficción moderna pueden ocurrir en otros momentos del tiempo: el pasado, el presente e incluso en un tiempo alternativo y diferente al nuestro»



Posteriormente, en 1926, Hugo Gernsback publicó su revista dedicada a «Historias Asombrosas», y esto caló hondo. Se comenzó a mencionar con ese nombre a las historias que tenían extrapolación científica. Pero el nombre quedó insuficiente, ya que el término «asombrosas» no evidencia al género, sino que puede calzarle a las historias de ficción y no-ficción. Luego, Gernsback acuñó un término: «scienti-fiction», cuya traducción al español es «Cientificción», que era el apócope de «Scientific fiction», pero resultó que no sonó bien. Entonces Gernsback creó otro nombre que lo usó: «Science Fiction» y lo abrevió como «sf». Este término se acomodó a la necesidad editorial y quedó de esa manera. Aunque autores como Orson Card Scott señalan que se podría suponer que el término nació por una lógica editorial norteamericana, debido a que las obras en inglés se clasifican en dos grandes grupos: Fiction (ficción) y No-fiction (No ficción). Y debido a la temática del género se lo puso como «Science Fiction», en español se traduce como: «Ciencia Ficción».



Cabe señalar que hubieron otros intentos de cambiar el nombre. En Italia se le bautizó como «fantascienza», («Fantaciencia») y en Gran Bretaña, se la nombró como «science fantasy» («Fantasía Científica»). También se utilizó el nombre de «historias seudocientíficas». Asimov consideraba que este nombre era un insulto, debido a que «pseudo» proviene del griego que significa «falso». Lo que signfica que son historias de ciencia falsa y se desilegitima a la extrapolación que hay en varias obras del género.


Uno de los más conocidos aficionados del género Forrest Ackerman, propuso una abreviación para el género: «Scifi». Isaac Asimov rechazó el término, porque consideraba que era análogo a la abreviación de «High fidelity» como «hi-fi». En sus propias palabras: «Sci-fi es muy frecuente entre la gente que no lee ciencia ficción. En particular entre la gente que trabaja en la industria cinematográfica y en la televisión». Y consideró que la abreviación correcta sea: «sf».


Años después, al género se lo llamó: «speculative fiction» («Ficción especulativa»). Algunos autores como Asimov atribuyeron la propuesta del nombre al autor de «Estrella Doble» y «Puerta al Verano», Robert Heinlein, otro de los grandes escritores del género. Miquel Barceló señala que «El cambio desde «ciencia ficción» a «ficción especulativa» elimina la rígida referencia a la ciencia y subraya el carácter especulativo del género que, posiblemente, sea el rasgo más definitorio del mismo al no someterse a las convenciones de la realidad y aventurarse por mundos, tiempos y culturas nuevas, fruto de la imaginación libre de los autores». Pero el propio Asimov no estuvo conforme con el término. Dijo que: «A mí me parece, sin embargo, que «especualtiva» es una palabra demasiado débil... Casi todo puede ser ficción especualtiva. Una fantasía histórica puede ser especualtiva, lo mismo que una historia de crimen verídico. «Ficción especualtiva» no es una descripción precisa de nuestro campo y no creo que pueda servir». Pero en defensa del término hay que hacer una consideración. Las novelas de fantasía también cumplen con esta definición cabalmente. Hay que señalar que la fantasía es otro género con sus propias leyes, mecanismo y referentes literarios. Por ejemplo, las novelas de J.R.R Tolkien. Por lo que es más significativo, poner el nombre de «ficción especulativa» a las novelas que son de fantasía y ciencia ficción. Tomemos en cuenta que ambos géneros son cambiantes y evolucionan muy rápido. Y muchas veces, la etiqueta de que si una novela o un relato es fantasía o ciencia ficción lo decide el propio autor.

Ciencia Ficción: prevenir lo inevitable




Muchos lectores, que no leen habitualmente ciencia ficción, se sorprenden que en las novelas de Julio Verne se describieran máquinas como un submarino o un cohete espacial; o en un relato de Cleve Cartmill llamado: «Deadline» se escribió sobre el ataque atómico a Hiroshima. Según estos lectores, estas historias predijeron el futuro como si Julio Verne o Cleve Cartmill hubiesen tenido una esfera de cristal. Lastimosamente, estos lectores deben guardar el asombro y considerar que la predicción proviene de derroteros lógicos.


Primero, echemos un vistazo a la historia de humanidad. Consideremos que a finales del siglo XVIII, en el Reino Unido empezó la primera revolución industrial y en el siglo XIX en Europa y Norteamérica, produciendo un impacto social, debido a los cambios tecnológicos. Las personas que vivían en el siglo XVIII debieron pasar de una concepción estática y sin cambios de la realidad, a una con movimientos y cambios.



En los siglos posteriores, el ritmo de los cambios se hizo cada vez más acelerado y se hizo evidente que un cambio tecnológico -la creación de una nueva máquina- produjera un cambio social. Y por último, estos cambios impulsaron una curiosidad en los escritores, que se preguntaron: «¿Qué pasará luego de que muera?», e intentaron responder con sus historias. Aquí es donde nació la ciencia ficción.


Ahora, indaguemos en una definición de Ciencia ficción de Asimov: «la ciencia ficción puede ser definida como aquella rama de la literatura que trata sobre las reacciones de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología». Según esta definición, el escritor de ciencia ficción es un observador de los cambios tecnológicos y valiéndose de su intuición, escribe historias sobre las reacciones humanas a los cambios en la tecnología y la ciencia. Claro está que, acciona este mecanismo por una necesidad dramática de narrar una historia.


Por lo tanto, la predicción exitosa de algunos relatos y novelas de ciencia ficción está dada por la extrapolación del presente. Asimov consideraba que: «A menudo una extrapolación del presente, una extrapolación que es tan clara y obvia como pronosticar algo que es inevitable. Cuando esto ocurre, el escritor de ciencia ficción ha hecho efectivamente una predicción exitosa». A las palabras de Asimov hay que adicionar que en muchos casos, esta extrapolación tiene una intención de prevención. Por ejemplo, en la novela «Un mundo devastado», del escritor británico Brian Aldiss, nos advierte sobre el descontrol de la contaminación de los recursos hídricos y sus consecuencias.


Pongo un ejemplo práctico. ¿Cómo nació mi novela «Underbreak»? La historia nació cuando reflexioné sobre las estructuras de poder de las sociedades, las mismas que adquieren mayor control de los ciudadanos. En mi necesidad de advertir ciertos cambios en el futuro, conjeturé que los poderes mundiales -sociedades de control- desearían controlar a los humanos en sus vericuetos profundos. Imaginé una máquina que tuviera la capacidad de extraer todo lo que conforma la memoria del ser humano y la manipulara para volverla a insertar en el cerebro. A esta nueva tecnología de control la llamé: «Underbreak». Así nació mi novela. La historia se ambienta en una sociedad que no tiene gobiernos democráticos, sino «Territorios Corporativos», y cuenta la investigación de un Shadow -un nuevo tipo de justiciero- que quiere destruir al Underbreak, porque la activación de esta máquina puede significar una catástrofe global. Ciertamente, cuando escribí Underbreak lo hice por divertirme y pensando en que aquello «podría suceder».


En algunos de los relatos de ciencia ficción, los escritores advirtieron las graves consecuencias que podrían darse sobre un determinado problema, pero muchas veces, la población se negó a aceptarlos. Asimov consideraba que: «lo que verdaderamente sorprendente, y frustrante, es la costumbre de la humanidad de negarse a ver lo obvio e inevitable hasta que está aquí y de andar refunfuñando sobre las catástrofes imprevistas». En este sentido, varios escritores de ciencia ficción relataron en sus cuentos y novelas sobre el lanzamiento de la bomba atómica y sus consecuencias. Luego de que, en 1944 la bomba nuclear se lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki, el planeta se horrorizó y reflexionó, llegando a la conclusión que el uso de las bombas atómicas podría significar la extinción de la especie humana.





Por otro lado, hay que considerar que muy pocos relatos y novelas de ciencia ficción que se publican año a año tienen el ánimo de volverse realidad. En la década de los setenta, Asimov confesaba que muchas de sus historias de viajes en el tiempo, viajes a mayor velocidad de la luz e imperios galácticos no podrían volverse realidad, al menos en un futuro cercano. Mencionaba que «los imperios galácticos tienen una probabilidad de realizarse cercana a cero».

Algunos relatos y novelas de ciencia ficción tienen una fuerte extrapolación del presente, y nos permiten vislumbrar los efectos de la aplicación de ciertas tecnologías, que en algunos casos, podría ser catastrófica y la ciencia ficción podría ayudar en la prevención. Por lo que, la predicción exitosa de ciertos eventos resulta una consecuencia lógica de lo que los escritores consideran algo inevitable.