Ciencia Ficción: prevenir lo inevitable




Muchos lectores, que no leen habitualmente ciencia ficción, se sorprenden que en las novelas de Julio Verne se describieran máquinas como un submarino o un cohete espacial; o en un relato de Cleve Cartmill llamado: «Deadline» se escribió sobre el ataque atómico a Hiroshima. Según estos lectores, estas historias predijeron el futuro como si Julio Verne o Cleve Cartmill hubiesen tenido una esfera de cristal. Lastimosamente, estos lectores deben guardar el asombro y considerar que la predicción proviene de derroteros lógicos.


Primero, echemos un vistazo a la historia de humanidad. Consideremos que a finales del siglo XVIII, en el Reino Unido empezó la primera revolución industrial y en el siglo XIX en Europa y Norteamérica, produciendo un impacto social, debido a los cambios tecnológicos. Las personas que vivían en el siglo XVIII debieron pasar de una concepción estática y sin cambios de la realidad, a una con movimientos y cambios.



En los siglos posteriores, el ritmo de los cambios se hizo cada vez más acelerado y se hizo evidente que un cambio tecnológico -la creación de una nueva máquina- produjera un cambio social. Y por último, estos cambios impulsaron una curiosidad en los escritores, que se preguntaron: «¿Qué pasará luego de que muera?», e intentaron responder con sus historias. Aquí es donde nació la ciencia ficción.


Ahora, indaguemos en una definición de Ciencia ficción de Asimov: «la ciencia ficción puede ser definida como aquella rama de la literatura que trata sobre las reacciones de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología». Según esta definición, el escritor de ciencia ficción es un observador de los cambios tecnológicos y valiéndose de su intuición, escribe historias sobre las reacciones humanas a los cambios en la tecnología y la ciencia. Claro está que, acciona este mecanismo por una necesidad dramática de narrar una historia.


Por lo tanto, la predicción exitosa de algunos relatos y novelas de ciencia ficción está dada por la extrapolación del presente. Asimov consideraba que: «A menudo una extrapolación del presente, una extrapolación que es tan clara y obvia como pronosticar algo que es inevitable. Cuando esto ocurre, el escritor de ciencia ficción ha hecho efectivamente una predicción exitosa». A las palabras de Asimov hay que adicionar que en muchos casos, esta extrapolación tiene una intención de prevención. Por ejemplo, en la novela «Un mundo devastado», del escritor británico Brian Aldiss, nos advierte sobre el descontrol de la contaminación de los recursos hídricos y sus consecuencias.


Pongo un ejemplo práctico. ¿Cómo nació mi novela «Underbreak»? La historia nació cuando reflexioné sobre las estructuras de poder de las sociedades, las mismas que adquieren mayor control de los ciudadanos. En mi necesidad de advertir ciertos cambios en el futuro, conjeturé que los poderes mundiales -sociedades de control- desearían controlar a los humanos en sus vericuetos profundos. Imaginé una máquina que tuviera la capacidad de extraer todo lo que conforma la memoria del ser humano y la manipulara para volverla a insertar en el cerebro. A esta nueva tecnología de control la llamé: «Underbreak». Así nació mi novela. La historia se ambienta en una sociedad que no tiene gobiernos democráticos, sino «Territorios Corporativos», y cuenta la investigación de un Shadow -un nuevo tipo de justiciero- que quiere destruir al Underbreak, porque la activación de esta máquina puede significar una catástrofe global. Ciertamente, cuando escribí Underbreak lo hice por divertirme y pensando en que aquello «podría suceder».


En algunos de los relatos de ciencia ficción, los escritores advirtieron las graves consecuencias que podrían darse sobre un determinado problema, pero muchas veces, la población se negó a aceptarlos. Asimov consideraba que: «lo que verdaderamente sorprendente, y frustrante, es la costumbre de la humanidad de negarse a ver lo obvio e inevitable hasta que está aquí y de andar refunfuñando sobre las catástrofes imprevistas». En este sentido, varios escritores de ciencia ficción relataron en sus cuentos y novelas sobre el lanzamiento de la bomba atómica y sus consecuencias. Luego de que, en 1944 la bomba nuclear se lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki, el planeta se horrorizó y reflexionó, llegando a la conclusión que el uso de las bombas atómicas podría significar la extinción de la especie humana.





Por otro lado, hay que considerar que muy pocos relatos y novelas de ciencia ficción que se publican año a año tienen el ánimo de volverse realidad. En la década de los setenta, Asimov confesaba que muchas de sus historias de viajes en el tiempo, viajes a mayor velocidad de la luz e imperios galácticos no podrían volverse realidad, al menos en un futuro cercano. Mencionaba que «los imperios galácticos tienen una probabilidad de realizarse cercana a cero».

Algunos relatos y novelas de ciencia ficción tienen una fuerte extrapolación del presente, y nos permiten vislumbrar los efectos de la aplicación de ciertas tecnologías, que en algunos casos, podría ser catastrófica y la ciencia ficción podría ayudar en la prevención. Por lo que, la predicción exitosa de ciertos eventos resulta una consecuencia lógica de lo que los escritores consideran algo inevitable.