El es batman







Mi primer recuerdo de un superhéroe fue en la década de los ochentas. A las tres de la tarde me sentaba puntualmente a mirar una vieja serie que se había producido en los años sesentas, que se llamaba: Batman. La serie había sido un adaptación del cómic de «DC comics» que lo había creado Bob Kane. La adaptación televisivo fue hecha por William Dozier, y producida por el propio William Dozier y Howie Horowitz para las cadenas estadounidenses «ABC» y «Twentieth Century Fox Television» entre los años 1966 y 1968. Fue protagonizada por Adam West como Batman y Burt Ward como Robin. Y se invitó a algunas estrellas para que actuara en los papeles de villanos como el gran pianista Liberace. Lo anecdótico fue que en la adaptación latinoamericana, el millonario filántropo Bruce Wayne se convirtió en: Bruno Díaz, el pupilo Dick Grayson se llamó Ricardo Tapia. Los distribuidores mexicanos de la adaptación, traducida al español, les habían renombrado, porque en las tiras cómicas que otra empresa mexicana traducía al español lo habían nombrado de esa manera y querían que el personaje televisivo no se alejara de ese nombre, que ya era conocido por la audiencia.


El género de la serie de televisión Batman de los años sesentas era una comedia de ciencia ficción. A través de muchas técnicas dramáticas lograban una farsa de ciertos artilugios que, en esos años, utilizaba la ciencia ficción. Muchos de los instrumentos que utilizaba Batman en su baticueva tenían una ciencia risible y poco creíble. Pero esta adaptación causó enojo en los fans de los cómics de Batman, que lo consideraban una serie mediocre y que no contenía el verdadero espíritu del hombre murciélago. Se contaba que este problema se explicaba en el origen de la serie. Todo había empezado cuando uno de los ejecutivos de ABC se le ocurrió la idea de adaptar Batman para la televisión como una comedia de alta calidad para los adultos y de aventuras emocionantes para los niños y niñas. Decidieron proponerle al productor hollywoodense William Dozier que tomará el reto de ser el productor ejecutivo. Dozier aceptó la producción, pero él mismo confesaría muchos años después, que cuando le encargaron la serie no sabia que existía el personaje, jamás había escuchado sobre Batman, que luego de la reunión en Nueva York con los ejecutivos de la ABC, compró seis revistas de Batman en el primer kiosco que encontró. Luego de leer la seis revistas, adaptó Batman para televisión. Cuestionable la actitud de Dozier, si consideramos que sólo tuve una idea mínima de lo que era el personaje de Batman.


La serie de televisión «Batman» fue un éxito total. En esta época se hablaba de la Batmanía. La cultura popular se nutrió de un fenómeno de masas. Batman, el superhéroe humano  a diferencia del extraterrestre Superman, había llegado para quedarse en el mundo. 


La serie de televisión de Batman de los años sesenta contaba la lucha permanente del hombre murciélago contra los excéntricos villanos, entre ellos el Pingüino, el Guasón (su nombre original «Joker»), Gatubela. Por lo general, los villanos eran asaltantes de bancos, de joyerías, líderes del crimen organizado. Les gustaba atacar las reuniones donde se congregaban los amigos ricos de Bruce Wayne. En la serie no se retrataba al ciudadano común de ciudad gótica.


La serie situaba la acción en ciudad gótica, pero la relación de Batman y su ciudad era la oficialidad. Él era el brazo armado de la ley, a través de su equipamiento de «alta tecnología». Batman solo se relacionaba con el  Comisionado Gordon o con el Jefe de la Policía O’Hara. La ciudad Gótica de la serie de los años sesentas eran dual. Una dualidad de tintes extremos: Blancos y Negros. No admitía grises. Era el retrato inconsciente de lo que sucedía en esos años. Las estructuras de poder mundial se blandían en dos bandos. El capitalismo y el comunismo luchaban una guerra secreta y fría.  Por un lado los países liderados por el gobierno norteamericano, entre ellos, Francia, Inglaterra; y en el otro lado, Hungría, República Checa, China, liderados por el gobierno soviético y los chinos. En esos años, la polarización política era la norma, se debía estar en unos de los bandos. Batman de los sesentas reflejó esta dicotomía. 


En el Batman de los años sesentas, el bien y el man tenían una lucha cerrada y llegaba al paroxismo. En los personajes creados por William Dozier, los villanos, algunos estrafalarios, fueron cincelados con los rasgos de la delincuencia y las enfermedades mentales. La locura y el delito eran elementos simbióticos. Por otro lado, Batman se manejaba entre la excentricidad y el altruismo. Él era el paladín de ciudad gótica. No tenía los rasgos oscuros y enigmáticos, que, muchísimos años más tarde, exhibieron los largometrajes de Christopher Nolan. Era lógico que ocurriera si consideramos que Dozier sólo estudió seis revistas para perfilar al personaje.

La serie de televisión Batman de los años sesenta fue una comedia de ciencia ficción que tuvo éxito y desató la Batmanía. En esos años, Asimov comentó sobre la serie: «Batman era una farsa deliberada que ridiculizaba muy bien muchos de los recursos de la literatura popular y también en la ciencia ficción. Y burlarse inteligentemente de la ciencia ficción acaba por ser buena ciencia ficción».