Entre la fantasía y la ciencia ficción




Hace un tiempo en otro de mis artículos llamado: ¿Magos o viajes en el tiempo?, abordé las diferencias y semejanzas entre la fantasía y la ciencia ficción. En ese artículo menciono que encuentro una diferencia, la cual es que la fantasía ocurre en un mundo con leyes propias y la ciencia ficción en un mundo que respeta las leyes de nuestro mundo. En este artículo voy a desarrollar más diferencias entre la ciencia ficción y la fantasía. Al menos he podido encontrar tres diferencias. No con el ánimo de conocer si es mejor o no cualquiera de los géneros, sino para ver una frontera, que muchas veces es muy borrosa. Cabe señalar, que considero los casos en donde los géneros son puros, donde evidenciamos sólo ciencia ficción o sólo fantasía.



La primera diferencia. En el enunciado anterior escribí que la fantasía respeta sus leyes propias y la ciencia ficción respeta las leyes de nuestro mundo. Lo voy a explicar desde el punto de vista de la física clásica, especialmente, las leyes del movimiento de Newton. En otras palabras, las leyes que gobierna la cinemática y la dinámica de los cuerpos. Podemos considerarla una física prerelativista o antecesora de la mecánica cuántica. En este sentido, los objetos y las personas están gobernados por la fuerza de la gravedad y el movimiento tiene fuerzas de acción y reacción. Llevando estas leyes al campo de la ciencia ficción y la fantasía, se puede decir que, en una historia de ciencia ficción, los objetos y las personas respetan estas leyes. Muchas de las tecnologías que encontramos en las obras de ciencia ficción operan bajo estas leyes. Por ejemplo, los robots en las obras de Isaac Asimov. En cambio, en las obras de fantasía, las leyes newtonianas son subvertidas y operan leyes propias.


Poniendo un ejemplo, en  la novela «Mañana será así» de Robert Sheckley, que narra sobre un hombre inocente llevado a un planeta prisión, los habitantes del planeta de la muerte convienen de acuerdo a las leyes newtonianas. En cambio, en una novela como «Harry Potter y la piedra filosofal» de J.K Rowling, las leyes de la mecánica newtoniana se alteran. Hay escobas que vuelan y toques de magia que rompen las leyes clásicas.  En la televisión ocurre otro caso, en la serie «Babylon 5»,a pesar de que la serie transcurre en una estación espacial se respetan las leyes newtonianas. En cambio, en la serie «Las aventuras de Merlín», a pesar de que la serie sucede en la edad media, la magia  es lo que gobierna este mundo. 


Otro ejemplo, en mi novela de fantasía andina «El Instinto de la Luz», que narra las aventuras de un joven aprendiz de chamán, se rompe las leyes newtonianas, cuando Awi viaja a los otros mundos, tanto a Uku Pacha o a Jahua Pacha. En cambio, en mi novela «Underbreak», los personajes conviven en la ciudad corporativa de New Pacific y se respetan las leyes newtonianas, no hay algo que las altere. 



La segunda diferencia es coyuntural y quizás puede que genere controversia, si partimos del hecho que está en la propia definición del género. Desde la perspectiva de Asimov y la cual comparto plenamente,  la ciencia ficción  debe contarnos de alguna tecnología nueva, de un gadget, que puede impactar en el futuro y que supone un cambio social.  En cambio, la fantasía no cuenta sobre las nuevas tecnologías, no es propia de su naturaleza, porque todo lo que sucede en la fantasía esta de acuerdo a las leyes propias, muchas veces la magia o las cuestiones sobrenaturales. Por ejemplo, en la novela «La mano izquierda de la oscuridad» de Ursula Le Guin hay un aparato que sirve para la comunicación entre los planetas, la autora lo llama: «ansible».  En cambio, en  la novela como «El Señor de los anillos» de  J.R.R Tolkien no existen aparatos tecnológicos sino que son las fuerzas de la magia y las fuerzas sobrenaturales de la Tierra Media las que cambian la sociedad. Otro ejemplo, en  mi novela «Los Improductivos», la clonación humana es la tecnología que atraviesa toda la novela, una tecnología que cada vez parece más cercana y advierto sobre posibles consecuencias. En cambio en mi novela «El Tiempo Muerto», la segunda aventura de Awi, no hay aparatos tecnológicos, lo que sucede en esa  historia, es gracias a la interacción entre las fuerzas del bien y del mal. 


La tercera diferencia ente ambos géneros, es el hecho de que  muchas de las obras de la ciencia ficción narran un futuro previsible, que ya abordé en otro artículo llamado: «Ciencia ficción: lo previsible». Muchas de las obras  de ciencia ficción nos devela un futuro que lo vemos llegar y queremos prevenirlo. En cambio, la fantasía, aunque  puede narrar historias que suceden en sociedades con problemas similares a los actuales, «su ánimo» no es prevenir nada.  Por ejemplo, en muchas relatos de ciencia ficción de la década de los sesentas y setentas se escribió mucho de la bomba atómica. En cambio en los relatos de fantasía no se aspiraba a prevenir, sino a mirar la sociedad con otros ojos. 


Estas son tres diferencias entre dos géneros que nacieron de la misma matriz y que con el tiempo cogieron caminos propios. Consideremos que en el devenir de los años, cada vez las fronteras  entre la fantasía y la ciencia ficción se disuelven, y se mezclan, por ejemplo, «Crónicas Marcianas» de Ray Bradbury. Lo interesante de ambos géneros es que, en su esencia, cuentan sobre los problemas sociales, la condición humana y  plantean nuevas formas de mirar la realidad.