Otro salto evolutivo de la ciencia ficción

ciencia ficción




Por Cristián Londoño Proaño

Como todo género, la ciencia ficción experimentó cambios que se fueron sucediendo en el transcurso de los años. En las décadas anteriores, Campbell y su revista «Astounding Science Fiction» habían logrado posicionar al género, dotándole de seriedad y prestigio. Había abandonado el viejo estereotipo de que las historias de ciencia ficción eran «un escape popular» destinado a público joven. Se abrió hacia una mayor presencia de la especulación científica y al desarrollo de sus historias. En 1950, la ciencia ficción tuvo un nuevo giro evolutivo.

Ciencia Ficción

En esa época se marcan dos hitos. El primero, en 1948 sale a la venta la revista «The Magazine of Fantasy and Science Fiction», editada por Anthony Boucher y J. Francis McComas. Anthony Boucher había estado escribiendo y produciendo radio teatro y decidió dedicarse al proyecto de ciencia ficción que había estado trabajando con J. Francis McComas. Por esa misma época ocurre el segundo hito, en 1949, Horace L. Gold asumió la dirección de la editorial de la revista «Galaxy Science Fiction». Horace L. Gold ya era un escritor de ciencia ficción que tenía varias obras publicadas y se interesó en editar la revista. Un año después, ambas revistas se convirtieron en la fuerte competencia de la revista «Austounding Science Fiction» de Campbell. Y paulatinamente, adquirieron prestigio, debido a la calidad literaria de sus relatos. Esto se debía a que ambas revistas exigían a los escritores que sus escritos no sólo fueran bien desarrollados y tuvieran un contenido científico, sino que debían tener calidad literaria. Eso supuso que los escritores del género no sólo debían saber cómo contar sus historias, sino escribirlas bien.

Ciencia Ficción
Los tres editores impusieron un nuevo ritmo a la ciencia ficción. En el caso de Horace L. Gold aportó un nuevo enfoque del género e innovación. Miquel Barceló dice en su libro  «Ciencia Ficción - Guía de Lectores»: «una de las principales características de la obra editorial de Gold fue la creciente presencia de la sátira y una mayor atención al contenido psicológico de los relatos, aún a expensas del aspecto meramente tecnológico».

Ciencia Ficción

Cabe citar que en esa época,  Philip Dick publicó su novela «El hombre en el castillo» que narra una historia en un mundo ucrónico entre alemanes y norteamericanos. Y por otro lado, Frank Herbert publicó «Dune», la primera novela de la saga emblemática de ciencia ficción y de fantasía, que se convirtió en un enorme éxito editorial.

Ciencia Ficción

A este período, algunos autores lo conocen como «La época clásica». Aquí nacieron autores como Alfred Bester, Robert Sheckely, C.M. Kornbulth, Federick Pohl, Theodore Sturgeon, Roger Zelazny, entre otros. Se publicaron obras destacadas como «El hombre demolido» de Alfred Bester, o «Más que humano» de Theodore Sturgeon.


Luego de este giro evolutivo que mejoró a los escritores de ciencia ficción, dotando a sus historias de calidad literaria, vino la segunda revolución de la ciencia ficción, el «New Wave».

La primera revolución ciencia ficción






Como todo género literario, la ciencia ficción se perfeccionó y avanzó en el tiempo. No se quedó estática, sin responder a su propia necesidad como género y a la incertidumbre del futuro. En este sentido, la ciencia ficción tuvo su primera revolución, que hizo muchos cambios en el género y le dio posibilidad de avanzar a un siguiente nivel. La ciencia ficción se fortaleció.






Luego del avenimiento de Amazing stories, dirigida por Hugo Gernsback, en 1926, las historias de ciencia ficción tuvieron una buena acogida en las revistas norteamericanas. Pero, eran consideradas literatura popular escapista. Muchos lectores y críticos consideraban que las historias de ciencia ficción eran para público joven, comentario amparado en que había muchos relatos y novelas de Space Opera. Para otros críticos, las historias de ciencia ficción de esta primera etapa eran historias que no tenían ningún valor literario.


En uno de los innumerables artículos, Issac Asimov contó que en esta primera etapa, los relatos y las novelas de ciencia ficción caían en dos clases. En palabras de Asimov: “O eran completamente no-ciencia o era todo-ciencia” . Para Asimov, la mayoría de historias de no-ciencia tenían plagadas palabras que sonaban a ciencia ficción. Y las historias de todo-ciencia tenían a un montón de científicos de varios tipos que hablaban en extensivos monólogos con un lenguaje netamente científico. Claro que habían historias que salían de la regla, uno de ellas fue: “Una Odisea Marciana” de Santley Weinbaum.


En este ambiente, en 1938, John Campbell asumió la dirección de la revista “Astounding Stores”. Su primer paso fue cambiar de nombre y llamarla: “Astounding Science Fiction” . Y su segundo paso, fue exigir otros parámetros a los escritores de ciencia ficción. Los escritores de ciencia ficción debían elaborar historias que tuvieran auténticas historias y auténtica ciencia. Esas cuestiones eran las reglas de oro para Campbell. Para esto se rodeó de un grupo de jóvenes escritores: Isaac Asimov, Robert Heinlein, Lester del Rey, Hal Clement, Jack Williamson y otras escritores más. Todos estos jóvenes muy talentosos, que consiguieron hacer lo que Campbell pretendía.


Este cambio de concepción del género, logró constituirse en la primera revolución de la Ciencia Ficción.  A través de las exigencias de Campbell, logró que la ciencia ficción se dignificara, alejándola de la Space Opera de consumo juvenil, y dando historias con otros enfoques, puntos de vista  y con un tratamiento más serio de la ciencia. Esta primera revolución de la ciencia ficción dio como resultado la “Edad de Oro” de la Ciencia Ficción, donde hubo autores trascendentes para el género como Asimov o Heinlein, por citar dos buenos ejemplos.



En esta época las historias de ciencia ficción comenzaron a interesar a un público mayoritario y adulto. En esta primera revolución no se exigía un buen estilo literario, sólo se debía escribir bien. Esto hizo que muchos autores salieran del guetto de la ciencia ficción y se pusieran a escribir ficción. Asimov criticó esta actitud, diciendo que: “Naturalmente, cada página de no ciencia ficción escrita por esos autores significaba una página menos de ciencia ficción” .


Pero, el género debía seguir evolucionando, no podía quedarse retraído, una segunda revolución estaba en ciernes.

La visión de Campbell

John Campbell



A finales de 1937, en el mundo pasaban algunos sucesos. En España seguía la Guerra Civil, en Gran Bretaña se publicaba la primera edición de «El hobbit» de J. R. Tolkien, y en Bali se declaraba al tigre como especie extinta. Pero en Estados Unidos ocurría un hito que cambiaría la visión de la Ciencia Ficción. Un hombre joven llamado John W. Campbell asumió la dirección editorial de la revista de ciencia ficción «Astounding Stories». Era un hombre que había nacido en New Yersey en 1910, y había publicado en la década de los 30, una novela de ciencia ficción llamada: «Who Goes There?», con su pseudónimo de Don A. Stuart, que había tenido cierto éxito, y que varias décadas después sería adaptada al cine.

Ciencia Ficción


La llegada de John W. Campbell a una importante revista creó olas. Hay que tomar en cuenta que la competidora era la revista «Amazing Stories» de Hugo Gernsback, que contaba con mucho prestigio. Lo primero que se planteó el joven Campbell fue cambiarle de nombre a la revista. La rebautizó como: «Astounding Science Fiction». Luego, quiso darle un giro al género. Y cambió las políticas para aceptar relatos con una mayor carga científica y un mayor desarrollo en las historias.  Los autores que querían enviar relatos a la revista de Campbell debían dar historias bien estructuradas con una apuesta a la especulación científica. Miquel Barceló en su libro «Ciencia Ficción - Guía de Lectores» menciona que: «la principal característica de la ciencia-ficción que buscaba Campbell no era ya el invento científico, sino sus consecuencias sobre ser humano en la sociedad. Con ello abría nuevos campos para el género, como la antropología cultural, la psicología social, la cibernética, las comunicaciones y la educación».

Ciencia Ficción

Campbell empezó a rodearse de nuevos escritores que nutrieron de relatos a su revista, formando lo que algunos estudiosos llamaron: «Círculo Campbell». Primero subió el precio por palabra que pagaba y segundo, algunas de sus ideas las puso al servicio de los nuevos escritores como el hecho de que sugirió a los escritores que pusieran personajes dentro de sus máquinas. Aquí se forjaron autores como Isaac Asimov, Robert Heinlein, A. E. van Vogt, Theodore Sturgeon, Lester del Rey, y algunos autores de las revistas pulp se pusieron a escribir para «Astounding Science Fiction» como Jack Williamson, Murray Leinster y Clifford Simak.  Esto creó un campo fértil para la ciencia ficción y se inauguró lo que se denominó como «La época de Oro» de la Ciencia Ficción. Aunque Asimov la llamaba: «La época Campbell».   Miquel Barceló en su libro acota que en esta época «la ciencia ficción norteamericana logró un aire más especulativo, más reflexivo y mucho más eficaz sin perder su sentido de lo maravilloso y su atractivo popular».

Ciencia Ficción


Pero en esta época, quedaron fuera de las publicaciones de Campbell, escritores emblemáticos del género como Ray Bradbuy. A  Philp Dick le aceptó un solo relato.  Lo que sucedía con Campbell era que tenía ciertas ideas del género que quería refundar. El propio Asimov cedió a sus ideas cuando escribió su emblemática «Fundación». Asimov contó en  «La edad de Oro II» :  «A Campbell le gustaban los relatos en que los seres humanos se proclamaban superiores a otras inteligencias, aunque éstas se encontraran más avanzadas tecnológicamente. [...] Sin embargo, a veces me asaltaba la desagradable idea de que esta actitud reflejaba los sentimientos de Campbell a escala, más pequeña, de la Tierra. Me dio la impresión de que aceptaba la superioridad natural de los norteamericanos sobre el resto de la humanidad, y parecía presumir de que los americanos procedían del noroeste de Europa. No puedo decir que Campbell fuera racista en ningún mal sentido de la palabra. [...] No obstante, daba por hecho que el estereotipo de blanco nórdico era el verdadero representante del Hombre Explorador, del Hombre Intrépido, o del Hombre Victorioso». 

Ciencia Ficción

El apogeo de la ciencia ficción campbelliana finalizó en 1950. Luego, Campbell rebautizó la revista como «Analog», que tuvo un éxito regular. Y posteriormente, se desvió hacia otros intereses. Fundó junto con L. Ron Hubbard la iglesia de la Cienciología. Esto hizo que se distanciara de escritores como Asimov y terminara totalmente aislado. El 11 de julio de 1971 murió este escritor y editor que marcó el nuevo pulso de la ciencia ficción.