Réquiem por Tahinus



El blogger invitado. Les presento una crítica del libro "Réquiem para Tahinus" del escritor chileno Fabián Cortez.




Por Jorge Alberto Collao


La Novela “Réquiem para Tahinus” de Fabián Cortez publicada en el 2015 tiene varias ventajas a su haber, y lo primero, es que cumple con todos los ingredientes que podrían esperarse en un texto para una lectura amena, ágil, sin demasiadas complicaciones, y con el suficiente manejo, como para mantener varios ases bajo la manga que va soltando poco a poco durante su par de centenar de páginas. Usando la linealidad argumental como un soporte robusto, logra orquestar un universo particular y propio, echando mano a los leit motiv propios más bien de la fantasía que de la ciencia ficción, aunque podría decirse que la ciencia esgrimida aquí tiene que ver más bien con las ciencias blandas que con los clichés propios de la misma fantasía o la ciencia ficción más convencional. 





Aun así, un lector desprejuiciado no va asentirse decepcionado en lo absoluto. Y esto es muy importante porque “Réquiem” está escrita para todo lector por lo que no se va a encontrar ni truculencias ni ese barroquismo a que nos tienen acostumbrados ciertas tendencias, pero, así y todo, es un texto ideal para lectores desde muy jóvenes –para leer y discutir con sus padres, amigos, o profesores, ya que es un texto muy visual y, sin embargo, con descripciones muy medidas que no agotan. Sus personajes son entrañables y muy queribles que, a pesar de lo fantásticos, revelan conflictos permanentes en la historia humana dando su particular versión como una especie de metáfora que, si bien tienen un trasfondo moral, superan acertadamente toda apología doctrinal. Su visualidad –incluso cercana a la narrativa gráfica- crea sin embargo una luminosidad que va más allá del conflicto presentado, el cual logra elevarse por sobre el riesgo de caer en una imaginería oscura, dark, o distópica, si se quiere.




“Réquiem” es un texto redondo, donde los puntos de fuga no llegan a entorpecer la continuidad del relato y que podrían interesarle quizá, solo a lectores más avezados. Desde esta perspectiva, es interesante que si bien, los personajes no llegan a deslumbrar o a estremecer como en obras más o menos recientes del genero a nivel mundial, si logran la consistencia suficiente para coreografiar el relato muy eficientemente. Tampoco tenemos aquí una especie de falsa pretensión, donde la exploración sicológica nos arrebate del tono general de la obra, sino que están construidos precisamente, para que tal tono se mantenga. Hubiese sido decepcionante tal vez, que los personajes terminaran fagocitando el contexto general del relato. Por lo tanto, no es una queja, sino más bien, están manejados criteriosamente. Otro de los contextos interesantes que se descubre bien avanzada la lectura, es la perspectiva “historiográfica” que relaciona la existencia de las cinco razas o existencia principales, lo mismo que la fauna recreada. Quizás aquí –al menos para mí- las citas que conectan los sucesos con paralelismos de la historia humana pre-moderna, podrían constituir un punto de fuga que tensa en algo la lectura, porque no sabemos si es una preferencia o dominio del autor, o más bien una manera de “prestidigitar” en el subconsciente imaginario del lector esa carga mitológica, pero, aun así, no llega ni al punto de ser gravitante, ni peligroso en el desarrollo de los acontecimientos. Debo decir que no es el género ni tiene la densidad que me gusta encontrar en mis lecturas, pero tiene un sabroso fiato –con dramatismo y humor mediante- que te permiten cortar y retomar la lectura sin demasiadas dificultades, ya que su estructura inteligentemente diseñada, lo permite en forma eficaz. En este caso, todo el relato está supeditado a la idea central que se alinea estratégicamente al desenlace, esto es el mayor valor de la obra, pero también puede leerse como su punto más débil. En general, nos falta a todos –entre los cuales me incluyo- aventurarnos a cuestiones más conflictivas, más desgarradoras respecto de nuestra historia global actual, pero eso ya es más una opción discrecional del autor.







Cualquier fragmento al azar:

“Despuntaba el alba cuando Nekut asomó al exterior del refugio. Los primeros rayos del sol se filtraron con timidez, venciendo la densa formación de nubes. Aunque no lograba entibiar la atmosfera. El aire se percibía más limpio, pero húmedo”

Que, aunque se mantiene y no se desequilibra en todo el relato, se mantiene bastante neutral con la precisión de una descripción periodística –de hecho, así está concebido- pero se echa de menos al menos cierto lirismo que podría ser un aporte a la voz propia del autor. Puedo estar cometiendo algún pecadillo ya que con el mea culpa de no haber leído su primera obra (“Los Peregrinos” 2012), no puedo estar muy seguro de ello. Así y todo, esperemos que la pronta entrega de su tercera novela (“Portal de los Dioses”), nos sorprenda gratamente.