Metrópolis: la ciudad opresora



Por Cristián Londoño Proaño

Metrópolis es una película muda alemana de ciencia ficción. Es considerada la gran película del cine expresionista alemán. El director fue Fritz Lang, el productor fue Erich Pommer y los guionistas fueron Thea von Harbou y Fritz Lang, aunque éste último no fue colocado en los créditos. El presupuesto fue de cinco millones de marcos. Inició la producción el 22 de mayo de 1925 y terminó en 1926. Se estrenó en las salas de cine germanas en 1927. Tuvo una regular acogida. Esto se debió a la temática social y a las imágenes que entregaban un futuro negro y deprimente.


La película se desarrolla en el 2026 en una ciudad-estado llamada Metrópolis. La web Filmaffinity plantea la sinopsis: «En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todoperoso Joh Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse».

Metrópolis tiene mucha importancia para los contenidos de ciencia ficción cinematográfica, estableciendo referencias para los filmes posteriores en los efectos especiales y la visión de la ciudad futura, por ejemplo, Blade Runner. La similitudes entre la película de Ridley Scott y la de Fritz Lang está en el telón de fondo: la ciudad opresora. José Viña en su ensayo «A la sombra del expresionismo Alemán» señala que: «el tema de lo siniestro, tan afín al cine expresionista, y entendido desde la perspectiva turbadora de la vida-artificial, es otro punto en común». 

Pero, Metrópolis también influenció a otras artes. En la literatura, la influencia se aprecia en la novela de ciencia ficción «Un mundo feliz» de Aldous Huxley. En el videoclip, la influencia se aprecia en «Another brick on the wall» de Pink Floyd. 




Consideremos que Metrópolis tiene algunos ingredientes. Por  un lado, plantea una extrapolación de las tecnologías robóticas, el caso de la robot mujer. Y por otro, la distopía urbana, donde  coloca a la ciudad como ente, casi orgánico, que tiene una clara separación de clases sociales. Los obreros viven y trabajan en la ciudad subterránea y, la clase poderosa vive lujosamente en los rascacielos. La ciudad distópica de Fritz es deshumanizada y cruel. También plantea una contraposición entre la ciudad vista como Babilonia y aquella de la megaciudad que se erige como un sistema de castas. José Viña en su ensayo «A la sombra del expresionismo Alemán» señala que: «El caso paradigmático de Metrópolis (Fritz Lang, 1926) contiene un trasfondo sociopolítico indisolublemente unido a los conflictos de clase de la época. La ciudad, estructuralmente, es reflejo de las tensiones de su tiempo». En esto,Viña no se equivoca, ya que en esos años el partido nacional-socialista empezaba su recorrido.


Esta lucha de clases sociales fue ideada por la guionista de la película  Thea von Harbou. Ella  era partidaria del nacional-socialismo alemán, y la colocó en contra de la ideología de Fritz. Hay que considerar  que Fritz estuvo más interesado en la «arquitectura» de la película que la trama. Quizás, esta lucha creativa provocó que el film  tuviera una lectura divergente. Luis Buñuel llegó a decir: «Metrópolis no es un film único. Metrópolis son dos films pegados por el vientre».
Por esta serie de complejidades y de lecturas superpuestas, Metrópolis es un film   imprescindible para entender el desarrollo del cine de ciencia ficción.