Escritores 2.0: entre la marginalidad y la indepedencia






Por Cristián Londoño Proaño


(El presente texto fue parte de la ponencia en el XII Encuentro de Literatura Ecuatoriana 2015)


Los libros electrónicos


El advenimiento de las nuevas tecnologías supuso cambios importantes. Por ejemplo, la industria cinematográfica sufrió muchos. Los sistemas de grabación pasaron de la cinta de 35 mm a los archivos digitales, y junto con ello, la edición pasó a realizarse en computador, y posteriormente, a proyectarse por sistema digitales. La música pasó en el siglo anterior de cinta y discos de vinilo, a CDs y en el siglo XXI, a descargas de internet en tiendas on line como iTunes, hacia dispositivos electrónicos. La literatura no podía quedar exenta de los cambios. «A principios del siglo XXI comenzaron a aparecer dispositivos cuya función era servir exclusivamente de libro electrónico. Estos dispositivos se caracterizan por un diseño que permite emular la versatilidad del libro de papel tradicional. Así, se buscó movilidad y autonomía (dispositivos móviles con bajo consumo de energía para permitir lecturas prolongadas sin necesidad de recargas), pantallas con dimensiones suficientes para mostrar documentos tradicionales (un A4 o un A5) y alto nivel de contraste incluso a plena luz del día» (Wikipedia, 2017). Hoy en día tenemos varios dispositivos que permiten la lectura de libros digitales, entre ellos, el Kindle de Amazon, el Ipad de Apple, el Reader de Sony.




Mediante la nueva tecnología surgen nuevas formas de publicar, distribuir y promocionar los libros electrónicos; y el nacimiento de varias plataformas de autoedición, entre ellas, «Amazon», «iBooks Author», «Nook press», «lulu.com», «Smashwords», «Createspace», «bubok.com», plataformas de lectura y edición como «authonomy», «Book Country», y redes sociales de lectura como «Wattpad».
Los escritores independientes


Los escritores independientes



Un escritor 2.0 o escritor independiente es aquel escritor que publica -por su cuenta- sus textos literarios a través de las plataformas de internet. El autor se encarga de todos los procedimientos de la publicación: producción, promoción y distribución de su obra de manera digital. En la parte de la producción realiza la escritura de la obra, luego la corrección de estilo y finalmente, la maquetación para libro electrónico, sea en formato pdf, epub o cualquier otra extensión de archivo. En la promoción realiza un contacto cercano a sus lectores, a través de su web, blog y redes sociales. Y la distribución la realiza en una plataforma específica como «Amazon», «iBooks» de Apple, «Google play» de Google, «Lulu», «Smashwords» y otras más.




Esta forma de publicación, asociada a las nuevas tecnologías, le están dando un lavado de cara a la autopublicación. «Que un autor publique su propia obra no es nada nuevo. La novedad radica en el número de autores que están optando por esa vía y en el cambio de la percepción social al respecto»(Neus, 2014). Hablar de autopublicación no es nada nuevo. Por citar un ejemplo, «Dostoievski pidió dinero a sus amigos para costear sus libros (uno de los pioneros del crowdfunding, por cierto), que Nietzsche pagó de su bolsillo la autoedición de 50 ejemplares de 'Así habló Zaratustra', y que Lewis Carroll hizo lo mismo con 'Alicia en el País de las Maravillas', al igual que Marcel Proust, Alejandro Dumas, Rudyard Kipling, Mark Twain, Edgard Alan Poe, George Bernard Shaw o Ernest Hemingway» (Ordaña, 2014). Pero la autopublicación no tiene una buena percepción social. Algunas personas suponen que la autopublicación se debe a los innumerables rechazos editoriales que experimenta el escritor. En algunos casos esta suposición es cierta, pero en la actualidad constituye una vía optada por los autores y una nueva forma del negocio editorial. Las nuevas tecnologías le han quitado los complejos negativos a la autopublicación y le han dotado de un mejor posicionamiento, debido a que constituye un nueva forma de promoción, distribución y comercialización del libro. «En un entorno en el que todos podemos publicar un texto, vía blog, foro o comunidad, todos somos autores. Pasar de la pantalla al papel no es más que una derivada lógica de un proceso en el que la autoría se ha democratizado»(Neus, 2014). Cabe señalar que las editoriales funcionan como filtros de la lectura. Es decir, la editorial selecciona las obras que a su juicio pueden interesar a un amplio publico. En este punto quedan rezagados miles de libros que no cumplen con los parámetros de la editorial, sea por razones comerciales o temáticas. «En 2006 The Sunday Times hizo un experimento y envió una novela de V.S. Naipaul, Nobel de Literatura, a 20 editores; la novela había sido galardonada con el prestigioso Premio Booker en su día. Todas las editoriales lo rechazaron» (Celaya J., Celaya B. y Siera E., 2014). Sumemos en este panorama, a los agentes literarios que están sumidos en «los clubs de los autores consagrados» y es muy difícil el acceso a los autores independientes. Y por último, la complicidad de los medios de comunicación. Además de su habitual quemeimportismo a los eventos, actos o manifestaciones culturales, los autores consagrados o cercanos a las editoriales son los llamados a entrevistarse, a difundirse. Los escritores independientes no tienen cabida en los medios convencionales ni crítica especializada. «Es verdad que también la prensa tiene su responsabilidad en este fenómeno. Sólo los autores “comerciales” merecen la atención de los medios. El crítico literario no tiene tiempo para dedicarlo a descubrir talentos, se limita a vehicular lo que recibe de la industria editorial, elabora una reseña sólo con el resumen o la propaganda que acompaña al libro» (Ordaña, 2014).



Está realidad está cambiando. Primero, la internet democratiza el conocimiento, debido al acceso libre. Este nuevo lector es un lector-usuario. Es un lector que escoge lo que le interesa leer y lo que le sirve para su propia vida. Es decir, se abren nichos temáticos. Se puede encontrar a un grupo de lectores que disfruta de autores que en otro tiempo no estarían considerados dentro de las perspectivas editoriales. Al diversificar los contenidos se diversifican los usuarios, en el caso de la literatura, los lectores.




«Las únicas personas necesarias en el proceso de edición son ahora el escritor y el lector. Todo aquel que esté entre ambos asume a la vez riesgo y oportunidad», sentenció Russell Grandinetti, uno de los máximos ejecutivos de Amazon. Es cierto, ahora el escritor lo que desea es mayor control sobre su obra y un mayor porcentaje de ventas. En la edición tradicional se paga el 10% por derechos de autor, muchas veces se venden los derechos por cinco o diez años y las editoriales no entregan información de las ventas a los escritores. En cambio, las plataformas digitales de autopublicación pagan más, se sigue retienen los derechos y se entrega la información diaria de las ventas. Por ejemplo, Amazon paga el 70% de la obra, no se pierde los derechos y entrega información de ventas diarias.






La posición de los escritores independientes es diferente. Los nuevos escritores saben que no están encerrados en una torre de marfil y hay que llegar por otras vías a los lectores, que no necesariamente es la vía tradicional del papel. «Leer ha empezado a quedar desfasado, leer le cuesta a las nuevas generaciones, quieren sentirse parte de las novelas, vivirlas, participar en ellas. Creo que ha llegado el momento de la literatura en 3D. Tenemos muchos más soportes que el papel para escribir» (Concepción, 2013). Esto significa que el escritor 2.0 debe tener un panorama global de su historia e insertarla en los nuevos medios tecnológicos. Las historias deben ser historias transmedia. Historias que tienen varias aristas y múltiples formas de acercarse, de involucrarse y «sentirla».


Estadísticas y autores


Hay que revisar las cifras de los distintos mercados. En el mercado de Estados Unidos, los libros electrónicos representan el 25% de las ventas en la editoriales. En este porcentaje se excluye lo que puedan aportar los sitios como «Amazon»,«Google play», «Koobo», «iBookstore». Y es simplemente porque no comparten cifras. Pero Bowker, una agencia que gestiona el registro de títulos hizo un estudio. «El estudio fijó en un 12% la venta de autoeditados» (Celaya J., Celaya B. y Siera E., 2014). Y en ese estudio señala que «CreateSpace de Amazon, con 58.412 títulos, copa el 39 % del mercado de libro impreso autoeditado, mientras que Smashwords publicó 40.608 títulos autoeditados en digital, el 47% del total.»3 El mercado de Estados Unidos crece exponencialmente. Este año en Estados Unidos alcanzó «los 235.000 títulos, un 43% del total» (Celaya J., Celaya B. y Siera E., 2014). Y España se dice que de los 70.000 libros publicados, 10% fueron libros autopublicados. Hay que considerar que estas cifras excluyen a los sitios como «Amazon» o «Smashwords».







En un artículo se publica una entrevista hecha por The Huffington Post (2013) al fundador de Smashwords, Mark Cocker, donde asevera que «en el año 2020 los libros autoeditados podrán suponer la mitad del mercado del libro digital [en Estados Unidos]». Cocker entrega diez razones por las cuales el libro crecerá: 

1. El descenso del papel como formato de lectura a favor de las pantallas.
2. La creciente desaparición de las librerías físicas.
3. La pérdida de valor del editor a ojos de los escritores.
4. El crecimiento en la profesionalización y sofisticación de los autores autoeditados
5. El respeto que se están ganando los autores independientes entre los lectores.
6. Explosión en el número de libros digitales autoeditados
7. Los autores independientes están actuando como tutores de la siguiente generación de escritores.
8. Los escritores están viendo que se puede disfrutar de la autoedición.
9. Los autores independientes están aprendiendo a crear sus propias marcas.
10. La brecha entre los editores y los autores es cada vez mayor (Sterry, 2013, trad. propia).

En cuanto a la venta de libros digitales. Mencionemos algunos casos. La escritora independiente Blanca Miosi (2012), en su blog, confiesa que ha vendido en las plataformas «Amazon» e «iBook store» la cifra de 40.000 ejemplares en sus 9 novelas. Nada mal, si consideramos que ella, cuenta que cuando publicó con una editorial local no llegó a vender 1000 copias. Oliva (2011) señala que Fernando Jaramillo, otro autor independiente de literatura fantástica, menciona que vende 500 ejemplares por mes. En los Estados Unidos, las cifras son más altas. Por ejemplo, la escritora Amanda Hocking vendió 100.000 ejemplares mensuales. «Desde su primera publicación en abril de 2010 ha vendido 900.000 copias de nueve textos» (Rivera, 2011). Incluso hay ciertos reclamos de los autores independientes. Varios autores independientes fueron seducidos por las editoriales y comentan que redujeron sus ganancias cuando les promociona una editorial


Referencias

Celaya, J; Celaya, B & Sierra, E (2014). Autores independientes. Estudio realzado por dosdoce.com y Biografías Personales. Madrid: dosdoce.com

Concepción, F. (s. f.). La Esfera Cultural: Escritores 2.0 - Los escritores que llegan. Recuperado 20 de junio de 2017, a partir de http://programalaesfera.blogspot.com/2013/01/escritores-20-los-escritores-que-llegan.html

Miosi, B. (2012, junio 27). Blanca Miosi y su Mundo: Agentes literarios versus Autores independientes. Recuperado 20 de junio de 2017, a partir de http://blancamiosiysumundo.blogspot.com/2012/04/agentes-literarios-versus-autores.html


Neus, A (2014). Marketing para escritores. Madrid: Editorial ALBA.


Oliva, A. (2011, enero 7). Fernando Trujillo vende 3.000 ejemplares en el Kindle de Amazon. Recuperado 20 de junio de 2017, a partir de http://anaoliva.com/fernando-trujillo-vende-3-000-ejemplares-en-el-kindle-de-amazon-i-parte/


Ordaña, M. (s. f.). Escritores independientes. Recuperado 20 de junio de 2017, a partir de http://www.escritores.org/recursos-para-escritores/colaboraciones/10653-escritores-independientes


Rivera, J. (s. f.). BBC Mundo - Noticias - ¿Cómo vender 100.000 libros al mes sin una casa editorial? Recuperado 20 de junio de 2017, a partir de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/03/110301_economia_libros_electronicos_amanda_hocking_amazon_jrg.shtml


Sterry, D. H. (2013, febrero 4). Mark Coker, Founder of Smashwords, on How to Get People to Read Your Book. Recuperado 20 de junio de 2017, a partir de http://www.huffingtonpost.com/david-henry-sterry/mark-coker_b_2594203.html


Libro electrónico. (2017, junio 4). En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado a partir de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Libro_electr%C3%B3nico&oldid=99621313


Ciencia Ficción y gramática

Ciencia Ficción

Por Cristián Londoño Proaño

Hace mucho años, Isaac Asimov, uno de los escritores de ciencia ficción y divulgación científica más reputados y exitosos escribió varios artículos sobre el arte de escribir historias de ciencia ficción. Quizás algunos consejos son buenos, útiles y efectivos.  Y otros consejos marcan  un cierto pesimismo de Asimov. Uno de los consejos que entrega es sobre el lenguaje. 


He leído y he escuchado que algunos escritores consideran que los escritores de ciencia ficción no deben tomar en cuenta el lenguaje. El “cómo se escribe”. Es cierto, que la ciencia ficción es un campo que admite muchos cambios y no tiene un límite claro. Pero, la manera más certera de comunicarnos es el lenguaje. Y un lenguaje que esté bien estructurado -los puntos mínimos- posibilita una mejor comunicación. Hablamos de lo elemental, no de lo que puede rozar con el estilo del escritor. En definitiva, considerar que si se escribe ciencia ficción no interesa el lenguaje, es una mentira de grueso calibre. Una cosa es mantener una correcta y mínima estructura del lenguaje y otra, muy distinta, justificar el descuido del escritor.


Precisamente, en los consejos que entrega Asimov menciona que se debe dar atención a la gramática y a la ortografía. Considera que un escritor tiene que saberlo obligatoriamente.  Asimov dice: “La herramienta básica para cualquier escritor es su lenguaje, lo que significa que usted debe desarrollar una buen vocabulario y refrescar sus conocimientos de cosas tan prosaicas como la ortografía y la gramática”. Es decir, todo escritor debe manejar el lenguaje. Todo escritor realiza una concatenación de ideas mediante el uso de las palabras para estructurar un buen párrafo. El uso del lenguaje marca el ritmo narrativo del escritor. Aunque el escritor desee escribir una obra experimental, debe tener un conocimiento profundo del uso del lenguaje.


Precisamente, en los consejos que entrega Asimov menciona que se debe dar atención a la gramática y a la ortografía. Considera que un escritor tiene que saberlo obligatoriamente.  Asimov dice: “La herramienta básica para cualquier escritor es su lenguaje, lo que significa que usted debe desarrollar una buen vocabulario y refrescar sus conocimientos de cosas tan prosaicas como la ortografía y la gramática”. Es decir, todo escritor debe manejar el lenguaje. Todo escritor realiza una concatenación de ideas mediante el uso de las palabras para estructurar un buen párrafo. El uso del lenguaje marca el ritmo narrativo del escritor. Aunque el escritor desee escribir una obra experimental, debe tener un conocimiento profundo del uso del lenguaje.


Por un lado, la gramática contribuye a que la narración se mantenga fluida y no se atropelle. Un párrafo bien escrito hará que el lector se enganche. Un párrafo en que los verbos tengan una congruencia entre los tiempos verbales comunicará la historia. Por ejemplo, si un escritor coloca: “Nick subió a la cúspide del edificio marciano y se arroja rápidamente”. Nótese que hay una inconsistencia en el uso de los tiempos de los verbos “subir” y “arrojar”. El primer verbo ( subir) está en pasado y el segundo ( arrojar ) está en presente. Lo correcto debe ser, cualquier de esta dos opciones: “Nick subió a la cúspide del edificio marciano y se arrojó” o “Nick sube a la cúspide del edificio marciano y se arroja”. El concepto que hay en este ejemplo, Vargas Llosa lo llama “tiempo de la narración”. Este tipo de cuestiones y otras, debe conocer el escritor. Afanarse en aprenderlas. Quizás puede seguir un curso o un seminario de gramática. Pero la verdadera “cantera” de lo gramatical está en la lectura de la literatura clásica. Los autores clásicos tienen la virtud de manejar muy bien la gramática y enriquecernos en el vocabulario. Igual que los autores contemporáneos como José Luis Borges o Julio Cortázar y también las traducciones de las obras de Asimov, Heinlein y Bradbury, que puedan dar varias luces del uso de la gramática.



Por otro lado, mantener un correcto uso de la ortografía en los textos es esencial. Aunque sea un escritor independiente o un escritor publicado por editoriales tiene la misma validez. Precisamente, este tipo cuestiones pueden mermar el prestigio de la obra. Es cierto, que en los tiempos contemporáneos de redes sociales, la ortografía se estropea día a día. Es “normal” en las redes sociales no tildar algunas palabras. Cuando se escribe una novela o un relato esto es inútil. A menos, que el escritor tenga una clara intención de desarrollar este lenguaje con una intención determinada. Caso contrario, el lector lo considerará un grueso error. Por ejemplo, un escritor escribe un relato ubicado en el año 2500 y su personaje X encuentra un archivo antiguo con un mensaje de whatsapp de inicios del siglo XXI, que dice: “comenzo la pelicula de accion”. Este uso del lenguaje tiene una finalidad: el escritor quiso dar realismo y verosimilitud a su relato.

Tómese en cuenta que, la mayoría de lectores quieren una historia que se escriba bien y que no tenga errores ortográficos. Una historia que el lector no tenga que intervenir en corregir el texto. Un texto escrito con las esenciales reglas de la gramática y la ortografía comunica al lector lo que la historia nos entrega. Se deja leer.

Ahora, si bien es cierto, la gramática y la ortografía son importantes para la escritura de historias, no sólo es lo único. No hay que olvidar que el escritor debe manejar los diálogos, la estructura dramática y otras manejos lingüísticos. Adicionalmente, si quiere escribir una historia de ciencia ficción, se debe manejar mínimamente algunos aspectos científicos.


Una obra futurista que provoca un estado de alerta



El blogger invitado:  En esta entrada se reproduce la presentación de Lilia Hernández que hizo para la presentación de "Los Improductivos", novela de ciencia ficción de Cristián Londoño Proaño, en Santiago de Chile. 

Lilia Hernández es Licenciada en Educación y Profesora de Castellano en Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Cursó Psicología en Centro de la UNED en Buenos Aires, ejerció como docente en Universidad Nacional de la Patagonia Austral de Puerto San Julián e integró el equipo de investigación de dicha Institución. También estudió Pintura al Óleo y diversas Terapias alternativas. Actualmente se dedica a Talleres Terapéuticos y, principalmente, al oficio de la escritura, con una marcada preferencia por la temática psicológica, centrando el interés en la observación de los diferentes matices de las relaciones humanas y en la ficción existencial.  Sus obras son: "La Carta Póstuma. Ensayo sobre las voces chilenas del suicidio",  "Ficciones detrás del espejo", "Kathartes. El cóndor que soñó con encontrarse a sí mismo" y "Las doce agujas del reloj".


Una obra futurista que provoca un estado de alerta
Por Lilia Hernández

El libro Los Improductivos de Cristián Londoño, es un libro particular que tiene como tema la productividad en una ciudad utópica del siglo XXII. En principio la novela nos relata una competencia primitiva por negociar y ganar las acciones entre los Operadores para llegar a ser el primero en la lista mensual y luego ir ascendiendo puestos hasta llegar a ser la Máxima Autoridad Planetaria. En el sistema antiguo, la gente se cansó de creer en los gobiernos que colapsaron con sus reglas. A fines del siglo XXI se produjo La Gran Quiebra. Todos los países se endeudaron y quebraron. Los Hacedores asumieron el control y el poder mundial. Y he aquí la utopía que nos presenta el autor. El plan del nuevo sistema es “perfeccionar al hombre”; sin embargo la novela deja entrever la contradicción que esto implica, en esta lucha por Trascender y ser el mejor en rendimiento, el ser humano va perdiendo la comunicación y la capacidad de ver al otro. Entonces ¿se puede crear un mundo de igualdad cuando se instaura un mundo que sigue siendo una pirámide en escala social y de valores?


En este punto advierto la referencia de José Saramago, quien en sus obras nos planteaba la creación y utopía de mundos ficticios, que bien podrían alcanzarnos, o bien, si miramos los sistemas gubernamentales que nos rigen, son un artificio que no están lejos de aproximarse a nuestra realidad. Saramago definía su obra Ensayo sobre la ceguera como “la novela que plasmaba, criticaba y desenmascaraba a una sociedad podrida y desencajada”. Esto es lo que vislumbro en la novela de Londoño, el hecho de criticar el sistema.

Estos visionarios Hacedores cobran fuerza en el antiguo sistema quebrado y crean un nuevo sistema gubernamental, donde utópicamente no existen diferencias, aunque la base del sistema social se divide en Productivos e Improductivos, los primeros son sobre valorados y los segundos se desechan. Se atribuyen valores de igualdad, erradicar la violencia, e incluso con la ampolla inyectable de Buxín, puede ser más productivo. Y esto último es la única finalidad.


Las personas pierden sus nombres y se vuelven cifras bursátiles. El Operador 220 es un representativo ejemplo de la situación que el autor quiere reflejar, un personaje que en principio se deja llevar por este afán de ser el mejor en productividad, logrando incluso a escalar como Gerente, sin importar que para ello tenga que actuar traicionando a otros Operadores para lograr su objetivo.

Humberto Maturana y Francisco Varela, nos plantean en su libro El árbol del conocimiento que “el observador es un sistema viviente, y el entendimiento del conocimiento como fenómeno biológico debe dar cuenta del observador y su rol en él” (p. 17)

Por esto, a través de la novela y, de los ojos del protagonista (220), vamos observando que existe otra realidad, no tan evidente, pero que el autor quiere que veamos. Este actuar tiene consecuencias, que se condicen con la utopía planteada por el  sistema. Presenta irregularidades, que el personaje va develando a medida que transcurren los hechos. Él es investigado por la desaparición de la Operadora 305, a esto se suma que recibe una transmisión no autorizada, denunciando que la droga Buxín, provoca mutaciones en los genes y como consecuencia, esterilidad irreversible. Es decir, la especie está en peligro de extinción. 



Esta información, la extraña desaparición de la Operadora 305 y la noticia de que es apresado el Improductivo 410 por la muerte del científico Summers, cuando él sabe que el verdadero motivo es que el propio Summers le suministró ese informe. Todo esto lo confunde y hace que comience el cuestionamiento. Cuando un Improductivo es denunciado por delito de improductividad, cae en manos del Instituto de Genética que toma sus cuerpos, como conejillos de indias, inyectando virus letales y aplicando pruebas genéticas. Aparte está el Centro de Matrices Ovulares, encargados de la clonación humana. Y en el Banco de Órganos, los órganos de los Improductivos son extraídos para ser trasplantados a un nuevo Gerente. 


Pero el error de la tecnología que han ocupado para clonar a los Operadores productivos y crear este engranaje perfecto, como si fuese una máquina; radica en que las nuevas generaciones serían descendientes de los Improductivos, ya que los productivos para lograr la máxima productividad, se aplican Buxín, que es la droga de infertilidad.


En consecuencia, el protagonista advierte que el sistema de los Hacedores no se detendrá ante nada ni nadie, sin importar que la especie se extinga. La enfermiza adicción al poder monopolizado deja en evidencia la nueva grieta, que conlleva la quiebra del capitalismo global y de la humanidad. 

Vale más desechar que tener que remendar, nos diría Aldous Huxley en su obra Un Mundo Feliz (capítulo 5), y es que, resulta inevitable al leer la obra de Londoño, no recordar a este autor y hacer una analogía, donde el desarrollo de la tecnología reproductiva y el avance futurista desmesurado, hace perder otros aspectos humanos. Así como también cabe mencionar a Ray Bradbury, quien decía que no intentaba describir el futuro, si no prevenirlo; referencia que Cristián Londoño aplica cuando deja entrever que el engranaje perfecto de la máquina será destruido. Como resultado a esto, la obra provoca un estado de alerta, e invita al lector a cuestionar el sistema, con más conciencia sobre la humanidad.