Ciencia y ciencia ficción






La ciencia ficción y la fantasía comparten un mismo terreno. Ambos géneros necesitan un sistema para “subsistir” como arte en su estructura narrativa. Este sistema es imaginado y creado por el escritor o creador. El sistema contiene mundos nuevos, nuevas sociedades, que tienen reglas, leyes, lenguajes y códigos propios. Por ejemplo, la magnífica tetralogía de Dune tiene sus propios códigos sociales. Pero, lo que diferencia la ciencia ficción y la fantasía es que en el sistema de la ciencia ficción se crean mundos nuevos o sociedades nuevas que respetan las leyes de la física. En ese punto acoto y amplio el espectro, incluyendo en la palabra “física” a todas las combinaciones científicas posibles de esa ciencia.


Pero, ¿por qué la ciencia ficción debe respetar las leyes de la física?  Por que la creación de ciencia ficción debe ser plausible para nuestros sentidos. Lo plausible es lo admisible, lo que aceptan los sentidos. Y lo plausible se consigue cuando lo que leemos en el libro de ciencia ficción o vemos en la película de ciencia ficción es la misma realidad  que percibimos mediante nuestros sentidos o que pensamos que puede ser una futura realidad. Es decir, los lectores o espectadores admiten que esa historia del futuro es posible que se desarrolle en su realidad.  ¿Y si los sentidos no admiten? El lector o espectador piensa que estamos en el terreno de la fantasía. Aunque dicho sea de paso, la fantasía tiene una cuota de plausibilidad. Por ejemplo, conocemos que en nuestro planeta los objetos caen producto de la fuerza de la gravedad. ¿Qué pasa si en una historia de ciencia ficción los objetos en lugar de caer, flotan? El escritor o creador de ciencia ficción debe explicar cuál es el método por el cual flotan los objetos.  Tal vez, el escritor o creador explica que los objetos tienen pequeñas hélices que le permiten impulsarse a los objetos.  Entonces, esta historia es admisible para los sentidos del lector o espectador.  Es decir, si el escritor justifica el quiebre de las leyes de la física que sucede en su historia, adquiere plausibilidad. Cito otro ejemplo, las naves espaciales que se narran y observan en muchas obras de ciencia ficción que atraviesan la galaxia. Los lectores y los espectadores lo consideran admisible para sus sentidos. Y es admisible porque los lectores y espectadores han sido testigos de mirar imágenes de los telescopios y los viajes espaciales. Entonces, las naves espaciales les parece posible. 

Por otro lado, hemos hablado de que las obras de ciencia ficción tienen un sistema que respeta las leyes físicas. En este hecho está implícito que el escritor o creador de ciencia ficción debe conocer tanta ciencia y tecnología como su historia lo requiera. ¿A qué me refiero? Por ejemplo, lo que sucedió en mi proceso de escritura de mi novela “Undebreak”. Uno de los temas de mi novela es sobre las neuronas y los recuerdos. Me pregunté: ¿en qué parte del cerebro se alojan los recuerdos? ¿los recuerdos podría ser extraídos o manipulados?  En el proceso de la escritura hice una investigación del tema. Me sumergí en las neurociencias e indagué en las investigaciones más recientes. Descubrí la teoría de la neurona de la abuela, que plantea que puede ser posible que “una neurona puede contener un recuerdo”. Por ejemplo, sí recordamos a nuestra abuela, y por cualquier método logramos inhibir el funcionamiento de esta neurona, nos olvidaremos de la abuela.   Esta teoría es discutida actualmente. Lo relevante en el proceso de escritura de “Underberak" es que tenía un marco científico previo.  Mi intención no era realizar un tratado de neurociencia, sino escribir una historia que narrara acerca de una nueva tecnología  que extrajera y manipulara recuerdos, que la llamé Underbreak. Era comprender como las futuras tecnologías de control pueden alterar nuestra realidad y constituirse en una amenaza a la integridad del ser humano.  En conclusión, conocí tanta neurociencia como requirió mi novela. Vuelvo a repetir el tip: “el escritor o creador de ciencia ficción debe conocer tanta ciencia y tecnología como su historia lo requiera”.



Por otro parte, hay que comprender que el escritor de ciencia ficción no es un científico ni un pseudocientífico, sólo es un artista. Por lo que el escritor de ciencia ficción debe tener racionalidad científica. Nótese que he dicho racionalidad científica.  La racionalidad científica se fundamenta en la experiencia y la razón  por el que un hecho de la realidad adquiere un sentido lógico.  Esto debe prevalecer en el escritor o creador de ciencia ficción. Es un error pensar que el escritor debe tener exactitud científica. La exactitud científica aplicada a la ciencia ficción logra que las obras se restrinjan mucho y se evite imaginar. Tomemos en cuenta que precisamente, la ciencia ficción se nutre de la imaginación. El escritor o creador de ciencia ficción imagina y extrapola. En este sentido, la ciencia ficción puede ser una vía para inspirar, para motivar el estudio de la ciencia, pero no puede ser tomada como un documento científico.
Por último, me quedo con unas palabras que escribió Isaac Asimov en uno de sus ensayos titulado “El método”: “el escritor adivina, extrapola, y se toma libertades respecto de las convicciones actuales de la ciencia, él o ella debe conocer suficientemente estas opiniones para hacer un uso racional de la ciencia aun en los vuelos más osados de la imaginación”.


(Extraído del blog de Cristián Londoño Proaño)